Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¿Qué GH quieres?

Una nueva mirada
El diez es ese número natural, compuesto y defectivo (esto suena fatal), base del sistema decimal, además del cuarto número triangular. Pero, sobre todo, es el número completo, que contiene todos los demás, lo cual le otorgó siempre el favor (por no decir fervor) del cristianismo.
Diez son los mandamientos, a Dios se le ofrecen diezmos, y diez lámparas también son; así como diez vírgenes, o diez talentos. En el templo de Salomón había diez jofainas, diez mesas y diez candelabros. Diez, diez, siempre diez. Luego vinieron los romanos y llamaron al diez X, convirtiéndolo en toda una incógnita. Como cuenta la Wikipedia (de donde procede toda esta anecdótica información) los egipcios fueron los primeros que empezaron a contar por decenas, simplemente porque diez son los dedos que logramos reunir empleando ambas manos. Todo tiene, en definitiva, un origen mucho más sencillo de lo esperado.
Naturalmente que el homenaje al diez es porque nos viene el décimo, y cual lotería navideña traerá la alegría para muchos. Bien es cierto que habrá unos cuantos miles de decepcionados, al no saberse elegidos para esta diminuta gloria televisada. Son los excluidos de la competición. Otros ocuparán su lugar y esto producirá la frustración de aquellos. De hecho, la produce ya, como hemos podido leer a través de los primeros comentarios en esta nueva y acogedora casa. Más de un caso nos ha llegado de alguien que grita (es un decir): "Merezco entrar" o "¿Por qué no yo?". Es tan entendible la respuesta como la frustración de quien ve cómo se aleja su ilusión: Simplemente porque hay muchos otros (miles) que pretendían lo mismo que tú, y entran poco más de una docena de personas.
Pero la ilusión ante el comienzo afecta también a quienes han experimentado la decepción de no formar parte de esta aventura. GH es, de algún modo, aventura para todos, no solamente para quienes atraviesan la puerta de Guadalix de la Sierra sin saber lo que les espera durante un tiempo máximo de unos ciento y pico días. Es como si entrásemos un poco todos, al poder poner fija la mirada sobre lo que allí sucede. Si bien esa mirada está condicionada a la mirada de los otros, incluso a lo fácil o no que nos pongan depositarla sobre los pequeños detalles de lo que sucede en el día a día de la convivencia. Son tantas las claves que en los días previos es inevitable expresar nuestros deseos para lo que habrá de venir, no solamente en lo referente a los concursantes seleccionados y cuales serán sus reacciones, siempre imprevisibles para nosotros (no así para quienes les eligieron), sino principalmente en las condiciones puestas por los responsables del programa. Es también todo un clásico que este gato exigente cuente cuáles son sus expectativas, y a ello voy.
Sin caer en el clásico del retorno al espíritu original del programa, que nadie terminará nunca de saber cuál es, ni entrar tampoco en el planteamiento radical (de raíz) en esta edición, de lo que hablé ya en la primera anotación de esta temporada, no me gustaría dejar pasar la oportunidad de pedir algo a los jefes de Telecinco. La pasada temporada esperábamos que se mimara a este programa de la forma que no se había hecho un año antes, y nuestros deseos se vieron colmados. Durante GH VIII, habíamos visto como le perjudicaba la coincidencia con otro reality cantor, así como la falta de retroalimentación que han proporcionado siempre diferentes programas de este canal (desde 'el corrillo' de la Campos, que hoy está de vuelta en la casa, hasta las inevitables imitaciones de Latre en 'Crónicas'). Ana Rosa no ponía muy buena cara cuando tocaba hablar de GH y por la tarde parecían abducidos por una especie de reality judicial con nombre de inspiraciones orientales (Malaya). Si a eso le añadimos una cobertura huidiza, de días y horarios cambiantes, tenemos el resultado de la octava edición, la menos vista de las habidas.
La temporada pasada fue la de la recuperación de la confianza en GH, no por parte de los aficionados al programa sino por la de los jefes del canal que lo emite, que no siempre lo han tratado como debían. Lo cual no es óbice (ni valladar, ni cortapisa, que se dice) para que no podamos pedir, en estos días previos a un nuevo estreno, que se mejore aún más esa cobertura. De momento sabemos que la emisión 24 horas tendrá mejor trato, tanto en esta misma web como en el TDT; también que estará presente en las principales plataformas televisivas de pago. Estamos siendo testigos de una campaña de promoción que, de momento, nos recuerda frases y momentos inolvidables, de los muchos que nos han ido dejando los ciento veintiocho concursantes que ocuparon la casa en al pasado; y además hemos visto ya una cortinilla que es probablemente la de mejor factura que hemos visto nunca. Hemos hablado ya aquí del compromiso de que en esta web se trabaje más y mejor que nunca, y no me cabe duda de que esto mismo pasará con el equipo que realiza el programa. Son pocas cosas, pero significativas.
Sabemos también que habrá nuevas caras (o no tan nuevas) en el debate (esperemos que del domingo), lo cual nos hará añorar con fuerza a Jordi González. Sigue sin haber un late night que pueda con más o menos humor servir de soporte a GH, pero aún así cabe esperar que el resto de la programación esta vez sí que sirva de soporte, algo fundamental, como ha quedado demostrado en estos años. Con un tratamiento adecuado, la emisión de la casa en directo a través de todos los medios posibles, una buena web y el torrente de comentarios que GH genera en multitud de foros y blogs independientes, podremos estar tranquilos de que será muy raro que algo falle. Aunque aún así puede suceder.
En las nueve ediciones anteriores apenas se ha notado el cansancio que de forma natural debe acompañar a un formato repetido año tras año y sin descanso. Esto demuestra la fortaleza del formato pero no debe apartarnos de la realidad hasta el punto de que dejemos de vista la posibilidad de que algo funcione mal la próxima vez. Ya sé que nadie atesora esa clave, ni siquiera los que la guardan como oro en paño, en medio del mutismo tradicional. A pesar de ello, a este gato curioso le gustaría que los que nos venís acompañando durante tanto tiempo y aquellos que os vais incorporando día a día, y que nos habéis hecho un recibimiento tan cariñoso durante este tiempo canicular, nos dijerais cómo es el GH que os gustaría ver. Por eso hoy, más que nunca, quiero daros la palabra.
¿Qué GH queréis? Como reza el título de esta anotación. Qué tipo de concursantes os gustaría ver. Cuál es el ambiente que os parece propicio. Qué pruebas os gustaría proponer. O quizá haya alguna regla de las habituales que os pueda parecer prescindible mientras que se os ocurre alguna que otra condición que haría más interesante la experiencia de convivencia de la que seremos pronto testigos. Sin pensar en que pueda ser o no de utilidad, me gustaría que me contaseis algunas de estas cosas, porque estoy seguro de que tú tienes mucho que decir.
Ah, no sé cuándo empieza esto, aunque sospecho que no queda nada para que nos enteremos todos. Lo haremos a un tiempo, en esta ocasión. No he querido preguntarlo, y soy una víctima más de esa especie de omertá que parece existir en torno a un dato tan poco trascendente. Lo digo porque esa pregunta se puede terminar pareciendo (en lo infernal) a aquella que pretendía conocer el título de una canción que sonaba en los resúmenes y no estaba siquiera a la venta (era en la sexta edición y ya ni me acuerdo de cómo era). No lo sé, es así de simple. Pero se me vislumbra que nos enteraremos pronto.
Y, en definitiva, mucho me temo que lo único que puede fallar realmente somos nosotros mismos. Por mi parte puedo asegurar entusiasmo por arrobas. Y mucha expectación ante este Gran Hermano diez. Y muchísimas ganas.