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Recta final

Para creerme lo que dice Silvia sobre que ella ha ido allí con el único objetivo de pasárselo bien debería modificar ciertas actitudes. Mientras que insulte a sus compañeros, llamando hiena a Ainhoa, por ejemplo, me cuesta darle crédito. También me lo impide observar cómo saca de quicio cualquier situación, modificando la realidad siempre que le sirva para criticar a sus compañeros. Lo hizo en la penúltima fiesta, cuando las tres chicas elegían vestido al mismo tiempo y después se quejaba de que sus dos compañeras de encierro no la habían esperado para elegir. En un resumen vimos que era falso pues las tres miran a un tiempo los vestidos, y casi es ella quien elige primero.
Probablemente estaba contrariada al comprobar que no le sentaba bien el vestido y volcó su enfado en culpar a los demás por una elección que ella misma había hecho. Entonces habla en voz alta (no es Pepe el único) para que veamos el origen de su enfado, y va al 'confe' a dar su versión de lo sucedido. Como ya digo, es una versión falsa, y me parece extremadamente raro que ella misma se esté creyendo su mentira. Más bien me inclino a pensar que utiliza el episodio de los vestidos para polemizar. Ella es así, de ese tipo de concursante que enciende todo el rato la mecha para huir después. Cuando le interesa da una imagen de conciliadora que evita los conflictos, como ante la discusión a cuenta de la prueba de la coreografía en las cintas andadoras, llevándose a Jorge al jardín para razonar con él, evitando supuestamente que el enfrentamiento vaya a más. Sin embargo, luego enciende la mecha del conflicto a la mínima, tratando de zafarse del tema para hacer olvidar que fue ella quien comenzó la bronca.
Si hacemos un ejercicio de memoria mínimo recordaremos que lo hizo cuando la prueba de los zancos, pinchando a Nico por bajarse del Segway y andar un par de metros hasta la mesa, acusándole poco menos que de querer boicotear la prueba. En el momento álgido de la discusión, cuando casi todos estaban ya enzarzados en la misma, Silvia desaparece saliendo al jardín protestando porque los demás parecen con ganas de discutir. Me temo que si pudiera encendería la mecha a distancia, con un temporizador o un mando a distancia. Y de algún modo lo hace cuando le hace a Pepe comentarios gruesos sobre el resto de compañeros, aprovechando que a este le toca ser 'súper suplente'. Quizá piense que de este modo cabe la posibilidad de hacer llegar a oídos de ellos sus palabras, provocando de nuevo un conflicto. No valora, en ese caso, la discreción de Pepe. Todavía tiene que comer muchas lentejas para coger a ese compañero en un renuncio.
En caso de que hubiera ido efectivamente a pasarlo bien no se entiende que tire un alimento preparado por Nico, por mucho que pudiera tener moho. A pesar de que muchos quieran cambiar la historia, yo veo en las imágenes que Nico no está pendiente cuando pregunta si puede tirarlo. Que estuviera presente no quiere decir que se enterase. Cuántas veces en un grupo numeroso de gente el comentario de una persona no llega a todos, a no ser que se tome la especial molestia de ir uno a uno, asegurándose que todos se han enterado. No fue lo que hizo Silvia, pero además ni siquiera tuvo la valentía de ir a Nico a decirle que había sido ella quien tirara la comida a la basura, sino que prefirió recuperar el plato y ponerlo en la mesa.
De la basura a la mesa, sin ningún reparo ante lo poco higiénico que resulta. Y, por cierto, el plato era de cerámica. Quienes intentaron dejar por mentiroso a este gato inventando la mentira de que se trataba de un plato de plástico, aún no se han disculpado cuando todos hemos podido escuchar el ruido que hace el plato cuando es depositado en la mesa del comedor. Mentira podrida. De plástico nada. Silvia tiró a la basura un plato de cerámica porque le dio la gana. Quizá le parece algo divertido, pero a mí me parece aberrante y una muestra de poca consideración con un bien que no es de su propiedad.
Por todas estas cosas que menciono no me creo que Silvia haya ido exclusivamente para pasarlo bien. O quizá es que su concepto de pasarlo bien incluye provocar a los demás para quedar ella como la buena del grupo. Tampoco entiendo el concepto que tienen ella y Jorge de la elegancia, en relación con aceptar la elección democrática de la tercera pareja finalista. No tiene nada que ver el culo con las témporas. Pero lo que me hace alucinar es ver como se sigue diciendo que ellos votaron con el corazón en lugar de hacerlo por estrategia. Lo decía anoche Iván Madrazo en el penúltimo debate de la temporada, supongo que porque se perdió el interesante momento recuperado en un resumen, donde Jorge deja las cosas bien claras.
Nada más acostarse, Jorge y Silvia hablan de una cama a otra, y el maño dice lo siguiente: "Posiblemente estés con el tío delante más calculador que existe. Yo no doy un paso en mi vida si no pienso en las consecuencias positivas y negativas. Y siempre miro a mi alrededor". Supongo que no valoró que las imágenes nocturnas con cámara de infrarrojos también pueden salir. En caso contrario no habría dicho tal cosa en ese momento habiendo escrito algo tan distinto en su blog: "Perdón por haberme dejado llevar por la sinceridad en el momento de decidir en votación". Abonando la teoría de que Pepe y Raquel actuaron con otras motivaciones: "Supieron aprovechar e imponer la estrategia por encima del corazón". Pero no dice por qué.
Con el corazón, Jorge no consigue devolver la deuda pendiente a Orlando y Gema. Con el corazón, Silvia no logra hacerse acompañar por sus amigas más divertidas, Ana y Almudena. Y con estrategia o sin ella, Pepe logra llevar a la final a Nico y Ainhoa, tal como había prometido. ¿Por qué debería desear Jorge tener en la final a Ana y Almudena, que habían votado para salvar a Dani y Marusky la semana anterior? ¿Acaso tuvo algún tipo de relación especial Silvia con Orlando o Gema? La respuesta a ambas preguntas es un no rotundo. Sin embargo, Pepe había repetido por activa y por pasiva que intentaría llegar a la final con Nico y Ainhoa. El madrileño es tan perceptivo que en el último escrito de su blog dice: "¿Pensáis que os he fallado en algún momento? ¿os he aburrido ya por fin? si es así , de nuevo, muchísimas gracias por traerme hasta aquí y mil perdones por el error que os ha hecho cambiar de opinión. A los que aun seguís conmigo (qué cabezones) solo os puedo prometer una cosa, voy a correr hasta el último minuto del martes por la noche". Está claro que se ha dado cuenta de todo y ha percibido su decisión como un error.
En ese escrito, Pepe explica la ventaja de que disfrutan Jorge y, sobre todo, Silvia al haber entrado hace tan poco tiempo en el juego. Lo hace estableciendo un símil con corredores de maratón. "¿Qué pasaría si a estos corredores cuando están agotados, al límite de sus fuerzas, les anunciasen que unos metros por detrás acababan de comenzar su carrera unos rivales de refresco?", dice Pepe. "El único problema es que cuando entras en el estadio llegas con la cara desencajada, el cuerpo inclinado y el paso irregular. Sin embargo, tus perseguidores llegan con el uniforme limpio, la zancada perfecta y recién duchados. Es lógico que te asalten dudas: ¿sera suficiente la distancia? ¿de dónde saco fuerzas? ¿debería haber planteado la carrera de otra manera? Y la que mas te preocupa: ¿entenderá el estadio por qué tengo yo esta pinta y los que me persiguen van impecables? ¿por qué van tan elegantes y sonrientes y a mí me sale sangre por la boca?". Bien visto.
Pero Pepe sigue luchando contra un ejército poderoso. Anoche, en el debate, solamente Carmen Alcayde defendió que debería ganar este concursante, pero lo hizo acompañando su razonamiento con una sorprendente afirmación. Dice la colaboradora que de haber llegado a la final está convencida de que habrían ganado de calle Ana y Chiqui. Hay cosas que no son opinables, y entre ellas está que la noche de la semifinal las dos concursantes mencionadas fueron las cuartas más votadas, de las cinco parejas en liza. Es decir, solamente Nico y Ainhoa tuvieron menos votos de la audiencia. Votos gratuitos depositados en las dos páginas web del programa. Ana y Chiqui estuvieron entre las dos parejas menos votadas entonces. Luego, ¿en qué se basa la convicción de Alcayde? Difícilmente podría haber ganado una pareja con tan poco apoyo popular.
Aunque mejor no hablar de un debate en el que la mitad de los vídeos fueron sobre Ana o Chiqui, precisamente. Como si fueran finalistas. Y donde el presentador cuenta que los tres chicos finalistas no llevan pantalones en la cena porque a uno de ellos no le quedaba bien y se lo había quitado, mientras los otros lo han hecho por solidaridad. Pero quienes vimos el directo comprobamos que el pantalón le venía grande a Jorge y a Pepe, que ambos se lo quitaron a la vez y sirvieron de esa guisa la cena. Mientras Nico se lo quitó después, un poco reticente. En este caso, las chicas no polemizaron por el vestido, entre otras cosas porque solamente Ainhoa se puso uno de los facilitados por el programa. Ella empezó ofreciendo a Silvia que eligiera primero, para evitar problemas, pero no sirvió de nada porque ella y Raquel se pusieron vestidos propios. Raquel intentó embutirse en uno de los que les habían dado y parece que no podía ni quitárselo después, aunque finalmente lo lograra y se puso un bonito vestido de fiesta. Silvia también se puso un vestido suyo, pero en este caso no puedo decir que fuera bonito. Nada más lejos.
Lo más interesante del debate fue conocer los porcentajes ciegos. En esta ocasión no difieren mucho de los resultados de nuestra encuesta. Incluso los porcentajes son prácticamente idénticos. Según el debate son los siguientes: 49'30%, 43'00% y 7'70%. En nuestra encuesta las cosas están así: 49'55% para Pepe/Raquel, 43'39% para Jorge/Silvia y 7'06% para Ainhoa/Nico. A Jordi González se le escapó un comentario cuando comunicó estos datos por el cual dejó claro que el porcentaje mayor corresponde a Pepe. Según el presentador, los porcentajes podrían cambiar después de ver algunos vídeos del debate, como los del boicot de la prueba promovido supuestamente por él. Está claro, ¿no? Lo único que no lo vimos finalmente, como tampoco vimos casi imágenes de los confesionarios de los 'súper suplentes', que se me antojan tan interesantes como divertidos.
Por esto pienso que la recta final de este concurso está siendo para algunos una recta y para otros una curva cerrada. A unos les han puesto un terreno llano y a otros una pendiente empinada. Unos corren hacia la meta pisando una mullida moqueta y otros van sobre cantos rodados. Dejémonos de Jerges y su poderoso ejército. Pepe está teniendo que luchar contra sus compañeros, las dos parejas competidoras, pero también contra la organización del programa. El camino hacia el triunfo no está siendo igual para todos porque mientras la opinión pública está dividida casi a partes iguales (con una ligera ventaja para Pepe y Raquel) entre dos parejas, en los platós no se está viendo un fiel reflejo de esto. Y no me refiero a que Chiqui escriba estando en la casa que espera el triunfo de Pepe, vote por Dani y Marusky pero ahora sorprendentemente defienda que ganen Jorge y Silvia. Me refiero a un ambiente hostil que se aprecia con claridad meridiana hacia Pepe Herrero.
No está fácil, por tanto. Si alguien tiene dudas de lo que digo sobre el debate basta con recordar la prueba de las bicis voladoras y lo que supuso de confrontación directa con un concursante. Afortunadamente, no todos los espacios han tratado a Pepe igual que el debate. En todo caso, Pepe podría apuntarse a aquello que posiblemente dijera Felipe II: "No mandé a mis naves a luchar contra los elementos". Aunque, dado que dicha frase se atribuye a dicho rey tras conocer la derrota de la Armada invencible, parece razonable que nos esperemos un día y algo para ver lo que pasa en la final.
Insisto en que no hay nada decidido. La diferencia entre las dos parejas más votadas es pequeña, demasiado pequeña para considerarla definitiva. Sabido es que se vota más justo al abrir los teléfonos y los minutos previos a cerrarlos, o sea, durante las galas. Por tanto, dependerá de cómo arranque la final para que la balanza se pueda inclinar a un lado u otro. Tampoco Pepe lo está poniendo fácil. Debería aplicarse algunos de sus buenos consejos y tratar de controlar ciertas reacciones para evitar ser presentado como un energúmeno que discute en todas las pruebas.
A este respecto me hizo gracia ayer escuchar decir a Jorge durante la cena que no olvidasen decirle a Mercedes mañana lo mal que se lo han hecho pasar esta última semana. Silvia le dice que deje de quejarse. El sábado era el propio Jorge quien le había estado diciendo a Nico que Pepe se tenía que estar quejando siempre de la organización. ¿Incoherente? Sí, bastante. Aunque no me gustó que solo participase él y Nico poniendo los vasos vela con la inscripción "La hora del planeta. 60", en apoyo al apagón entre las 20.30 y las 21.30 del pasado sábado. Me hubiera gustado ver a todos comprometidos con esa iniciativa.
Queda poco más de un día para seguir votando. De lo que suceda en este día saldrá el ganador definitivo de esta edición de los reencuentros.