Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

"CHOCOLATEANDO" EN BRUSELAS

Este post, ya lo advierto desde el principio, es para que lo leáis con el estómago lleno. Por que de lo contrario es probable que salgáis disparados a comprar una buena tableta de chocolate belga y no paréis hasta engullirla entera. La razón es que os voy a hablar de un par de experiencias con una de las drogas "más duras" que existe. Sí, sí, sin exagerar. Seguro que muchos de vosotros me entendéis. ¿O acaso no es duro dejar el CHOCOLATE?
Pues el paraíso en la tierra para los "chocoadictos" está en Bélgica en general y en Bruselas en particular (www.flandes.net). Primera parada...
Algunos artesanos hacen talleres para poder acercar este alimento de dioses a la tierra haciendo bombones. Entre ellos Laurent Gerbaux (http://www.chocolatsgerbaud.be) que ofrece productos muy interesantes. Poneros en contacto con sus establecimientos y preguntad por ello
Yo lo hice ¡y fue un rato increíble!. Recuerdo que viendo caer el líquido pensé que es precioso; y que nada que lleve el tono "chocolate" puede ser feo: un traje de luces, el matiz del cabello, el color de la piel. Todo lo que apellidamos con ese adjetivo es puro y elegante . Volviendo al cacao advierto que hacer bombones, aunque sea con una máquina, es más difícil de lo que parece. Si no lo creéis, miradme a mi.
¡No os perdáis la cara de Laurent viendo el estropicio que estoy montando!.
Cae el líquido con tal rapidez que hay que tener la muñeca ligera para manejarlo bien. Evidentemente no era mi caso. Después hay que poner la guinda del pastel, nunca mejor dicho.
Añadir los pistachos, las almendras y las avellanas porque ya sabéis que el marrón chocolate combina perfectamente con todos los frutos secos. ¡Y listo!. Para mi Bruselas encierra además un paseo único, que es imposible dar en otras ciudades del mundo. Hay tantos "chocolatier" de calidad que la ruta sale sola. Si no queréis entrar en los establecimientos por miedo a caer en la tentación, no renunciéis a ella: los escaparates también son únicos. Y si sois fuertes y cruzáis el umbral os espera un mundo de sentidos .
Entramos en "Patrick Roger" un artista del chocolate, según sus propias palabras, que cuida mucho tanto el producto como todo lo que le rodea. Aquí os dejo un detalle de la sensación que se  tiene en su taller. La leemos en un libro dedicado a su marca: " Dans l'atelier, un veritable nuage de chocolat flotte dans l'air qui recouvre tour, le sol, le matériel, les hommes". Traducción:  En el taller, una auténtica nube de chocolate flota en el aire y recubre todo, el suelo, el material, los hombres. Delicioso, ¿eh?
Sus tiendas son espacios cuya decoración sorprende para una tienda así
Y que guardan siempre una sorpresa especial. En éste caso, lo estáis viendo, un hipopótamo enorme hecho de...CHOCOLATE!!!! No tengo palabras!¡¡ Q ganas de morderlo!!
El último empujoncito. Seguro que no hace falta que lo recuerde, pero para los despistados, ya sabéis que Bruselas está a un tiro de piedra. Sólo a dos horas en avión. Brussel Airlines (www.brusselairlines.com) tiene vuelos durante todo el día. Elegid el que mejor os venga. Y ahora, ¡a buscar una buena tableta, venga!