Fin de Semana en Nuremberg

telecinco.es 22/08/2015 12:56

Está a un tiro de ‘avión’ de España y ofrece todo lo que se puede pedir: cultura, gatronomía, shoping…Esta sorprendente ciudad alemana se ha ganado un puesto merecido en nuestra lista de destinos para escapar. Acompañamé y te enseño todas sus posibilidades…que son muchas.

La patria chica de Durero pertenece a Baviera, es decir, al sur. El sur de Alemania, pero al sur, al fin y al cabo, con todo lo que eso implica. La gente es un poco más abierta, el clima es un poco más cálido, las cosas son un poco más relajadas. Si sois amantes del pintor podéis visitar su casa, si no es el caso acercaros a ella para verla desde fuera porque se encuentra en una zona noble en la que resulta muy agradable pasear. En cualquier caso se seguro que vengáis de donde vengáis en cuanto ingreséis en la zona antigua lo sabréis. Pasaréis por una torre alrededor de la cual se encuentra la Weibgerbergasse, al callejón de los curtidores, una zona de casas históricas rehabilitadas. Anteriormente aquí vivían los artesanos del cuero, pero actualmente la mayoría de los establecimientos corresponden a cervecerías, restaurantes y pequeños talleres de artesanías locales. Se trata de un lugar muy agradable al que podéis acercaros cuando necesitéis un descanso.

La Koning Str. os irá conduciendo por algunos de los puntos más característicos de la ciudad. Pasaréis por San Lorenzo, donde todavía quedan algunos santos con las manos cortadas (recordad que Nuremberg es protestante, aunque la mayoría de Baviera es Católica, y Lutero decidió que las obras de arte religiosas podían quedarse en las iglesias pero sin culto por lo que se las mutiló)y por Nuestra Señora, basílica que preside la Hauptmarkt, la plaza del mercado, donde es fácil que encontréis puestos de verduras, frutas y productos locales. Si el tiempo os acompaña conoceréis otra ciudad distinta: bonita, resplandeciente, alegre y con la gente deseando de salir a la calle y hasta de hacer picnic en una pequeña islita cerca del río, la Trodelmarkt.

Y atención porque la Plaza también es famosa por albergar la llamada Fuente Hermosa, la ‘Schöne Brunnen’, que con su anillo dorado es el lugar de peregrinación de muchos turistas porque dice la leyenda que se cumplen todos los deseos que allí se piden. La otra ‘joya’ de la ciudad es San Sebaldo, la iglesia que alberga las reliquias del Príncipe Danés que se dedicó a su vocación religiosa justo después de casarse, dejando a su mujer compuesta y sin marido. La pieza más exquisita del lugar es un impresionante sagrario esculpido en una columna de magníficas proporciones. Como no había forma de guarecerlo de los bombardeos durante la guerra se decidió proteger con hormigón toda la estructura…Y es así como consiguieron salvar esta pieza única que se puede contemplar entera como si fuera un milagro

Nuremberg fue siempre una ciudad con peso y las torre defensivas lo acreditan. Antes de la Segunda Guerra Mundial había 120. Ahora sólo quedan 80 de aquellas estructuras que se han podido rehabilitar poco a poco gracias a una iniciativa que ha tenido mucho éxito: el apadrinamiento de torres. Se paga una pequeña aportación y una vez se terminan las obras, el edificio se dedica a pequeños apartamentos para estudiantes de música o arte, incluso para estudios de artistas. Todas las torres tienen en su exterior una letra del alfabeto de distintos colores. No podéis perderos la ‘E’ verde, el ‘Ketten-steg’, el puente colgante más antiguo de Alemania. Es una preciosa estructura realizada en su mayoría con cadenas que dibujaba los límites de la ciudad en 1350.

Hay otro puente muy curioso que merece la pena buscar, el Henkersteg, el ‘Puente del Verduro’, llamado así obviamente porque en la torre de al lado vivía 'el funcionario' que se ocupaba de decapitar a los condenados a muerte en la Edad Media. Es de madera y está cubierto para garantizar que el verdugo pudiera hacer su trabajo incluso en los días de peor tiempo. Al lado, el almacén del vino que también tiene una fotografía por su espléndida estructura de madera antigua, aunque actualmente no se puede visitar.

La zona alta de la ciudad ofrece unas fabulosas vistas. Allí veréis el Castillo Mediedal de gran significado histórico porque fue uno de los centros de poder importantes del Sacro Imperio Romano. Si todavía no tenéis cerrado vuestro alojamiento plantearos quedaros en el Albergue que hay a pocos metros. Por un precio módico os despertaréis en las que fueron caballerizas del complejo, ahora remodeladas, por supuesto, y viviendo entre muros que han conocido siglos de historia.

Dos últimas recomendaciones más para un fin de semana lleno de sorpresas: la primera, el Nuremberg subterráneo de cuevas y calabozos medievales que forma un fascinante laberinto en el subsuelo de la ciudad. Son pasadizos de roca que fueron tallados hace siglos y que durante décadas han sido el almacén perfecto para conservar la cerveza en óptimas condiciones.( También sirvieron de refugio para escapar a los bombardeos durante la Segunta GM). No hay que olvidar que la bebida fue el elixir perfecto para escapar a la temida peste que asoló media Europa.

La segunda recomendación es un lugar no muy frecuentado, pero sí muy curioso en una ruta urbana…el cementerio de San Juan. Lleno de plantas y rosales, cuando el tiempo es agradable, se puede ver a la gente dando paseos entre las tumbas y visitando algunos de los políticos, artistas e intelectuales más ilustres de la ciudad, Durero entre ellos. Permitiros el lujo de buscar las historias que cuentan las lápidas. Allí se puede leer la vida de quién descansa bajo tierra: si estaba casado, cuántos hijos tenía, su posición social…La peste obligó a sacar los enterramientos de las iglesias y a regular de alguna forma los camposantos: las lápidas de aquí median exactamente 6 pies de Nuremberg, es decir 1 metro 67centímetros, ni uno más, ni uno menos. Actualmente se ha convertido en uno de los barrios más populares para vivir, así que podréis ver cómo es la vida de un ciudadano normal.

He aquí algunas pequeñas pistas para disfrutar de esta ciudad ‘franca’, de la Franconia, muy desconocida en España, pero muy apetecible. Recordad que Vueling os pone allí en poco más de 2 horas. Un reclamo difícil de resistir.