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Arturo necesita el riñón de Julián

Las ojeras y el color de la piel delatan a Arturo. El chófer necesita urgentemente un trasplante de riñón pero se niega a dárselo a su compañero hasta que este se lo pida educadamente. La tozudez de los empleados no acabará hasta que la vida del chófer se encuentra en verdadero peligro.
Julián, como buen hipocondríaco, chequea su estado de salud cada seis meses. Sin embargo, cada análisis rebela a Julián como la persona más sana del mundo además de ser compatible para casi todo tipo de trasplantes.
Por ese motivo, cuando Arturo llega a la oficina anunciando que necesita un riñón de forma urgente, Julián parece el donante óptimo para ello. Sin embargo, Julián Palacios ha sido, en multitud de ocasiones, blanco de bromas y maltrato por parte de su compañero y chófer de la empresa Arturo. Por ello, se negará a convertirse en su salvador a menos que "me lo pida bien"
Así comienza una lucha tozuda entre los empleados. Julián se niega a darlo a menos que Arturo deje a un lado sus malos modales y Arturo rechaza pedir las cosas por favor. Sin embargo, la situación llega a tal punto que Arturo se desmaya y el resto de compañeros obligarán a Palacios a donarle el preciado órgano.
Parece que la batalla ha sido conquistada por Arturo pero su donante se guarda una carta en la manga: "ya has dejado de ser un Cañas en estado puro, siempre tendrás una parte de Palacios".