Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Mutantes

El hijo pequeño de Jesús, el Charlie, ha comprado por Internet un bidón lleno de plutonio para su trabajo de ciencias del colegio. Y al responsable de ventas no se le ha ocurrido otra cosa que llevárselo a la oficina para fardar entre sus compañeros. Los efectos no se han hecho esperar.
Al principio, el plutonio despierta numerosos recelos entre la gente. Huele mal, parece que tiene vida propia, su color no es nada agradable y rezuma aires de contaminación por todas partes. Sin embargo, poco a poco comienzan a perderle el miedo. Tanto, que cuando Bernardo llega al trabajo con un mechón verde, nadie parece preocuparse.
 
Y es que el plutonio tiene unas propiedades que no se imaginaban. Bernardo desarrolla una capacidad para contar prodigiosa, siendo capaz de ofrecer la cifra exacta del número de pelos que se le han vuelto verdes, en un periquete.
Cañizares, por el contrario, es capaz de hacer 10.500 fotocopias en segundos; Julián desarrolla el don de la lentitud y Antúnez, las propiedades de una piedra imantada. Cada vez que llama a sus trabajadores a una reunión, estos no pueden resistirse. Cual imanes, son atraídos hasta el despacho del jefe. Marimar, por último, desarrolla la capacidad de ver lo bueno de la gente y Richard hace esfuerzos sobre humanos para conseguir mandar un e-mail con la mente.
 
Y mientras, Jesús se queda como está. Él, que es muy orgulloso, no piensa aceptar sel el único que se queda sin súper poderes. No se lo piensa dos veces y hunde la cabeza en el bidón de plutonio. ¿Qué le deparará el extraño mineral?
 
Su físico le delata. A Jesús le crecen unos enormes pechos que apenas puede esconder con su tímida corbata. Un tributo que el responsable de ventas está aprovechando al máximo. Gracias a ellas, sus socios firman lo que les ponga por delante. ¡Sin dudarlo! Cañizares, que no puede evitar envidiar sus prominentes pechos, se toma un sorbito de plutonio. Cómo será la súper Cañi, es un enigma imposible de resolver…