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Habla la víctima: "He identificado a mis agresores en el Tuenti"

La historia de Lorena recuerda al caso que ocurrió en el metro de Barcelona en octubre de 2007. Igual que pasó entonces, nadie reaccionó. La diferencia es que hace dos años el metro iba prácticamente vacío y en el cercanías de Madrid había "bastante gente", según ha explicado la joven.
Pero ahí no queda la cosa. En 2007, el agresor fue detenido al día siguiente de darse a conocer la agresión y Lorena se queja de que diez días después de los hechos, "la Policía todavía no ha hecho nada". Al parecer su familia y ella pusieron "la denuncia" en su momento y "está todavía ahí". No sólo se ha lamentado, también ha insistido: "¡Mira que ha salido en medios de comunciación!". Según ha contado, ha identificado a sus agresores "a través de Tuenti", la red social, y sabe cuál es "su colegio, su nombre y sus apellidos", además ha podido ver sus fotos. "Le hemos dado la información a la Policía y siguen sin hacer nada", ha insistido.
Sola y sin ayuda
Su intención con esta entrevista es que se endurezca la Ley del Menor para que no se repitan este tipo de cosas. Precisamente el día que ella sufrió esta agresión, sus padres, con los que había quedado en la estación de Atocha, venían de manifestarse con los padres de Sandra Palo con esta misma intención. "Si con esto ayudo y pongo mi granito de arena para que se endurezca un poco me doy por satisfecha", ha dicho.
Y es que Lorena ha insistido en que en el momento de la agresión lo pasó muy mal porque se sintió muy sola. Entre las cosas que le habían robado estaba el móvil. Por eso, cuando salió del vagón pidió "un teléfono móvil para llamar" a sus padres. "Nadie me mostró ayuda. Sólo a la salida del tren, una familia gitana me lleva a la Policía para que me ayudase", ha explicado.
Así ocurrió todo
El calvario de Lorena duró aproximadamente 20 minutos. Según ha explicado, los hechos ocurrieron de la siguiente manera: "Salí de la discoteca y llegaba un poco tarde así qe cogí la RENFE de Leganés". Estaba sola porque es la que vive más lejos de sus amigos. En el andén, mientras esperaba, cuenta que se le "acercó un chico" e intentó tocarle un pecho. "Entonces se me acercó otro joven de origen magrebí y le dijo, 'esto se hace así', y me arrancó la cadena de oro", ha relatado.
Lorena consiguió hacerse con la cadena pero perdió el colgante. Asustadísima se metió en el tren nada más llegar. "No me iba a quedar allí en el andén. Me metí en el vagón corriendo", ha explicado. Según ha contado una joven, que había visto en la discoteca de donde venía, le dijo: "Venga yo te ayudo, quédate segura con nosotros". Más segura, la joven se sentó con ellos sin imaginarse que ése iba a ser el inicio de su calvario.
"Cuando estaba con ellos un chico me quitó la cadena y me dijo: 'si la quieres recuperar méteme la mano en el bolsillo', yo le meto la mano en el bolsillo porque para mí esa cadena significaba muchísimo. Es que me la había regalado mi madre en mi 15 cumpleaños en una época en que no estaba demasiado bien", ha explicado. En ese momento fue cuando Lorena sufrió la primera agresión: "Me acerqué y me metió un rodillazo en la cabeza, me tiraron al suelo, me dieron patadas". "Llevaba extensiones y me las intentaron quitar", ha explicado la joven, a la que le robaron la cadena de oro, el dinero y también su teléfono móvil. Ahora ya no le duele el golpe físico, sino que el que le duele es el moral.