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Su amigo abusó de su hija

Todo comenzó con un favor. Paco, el presunto pederasta, acababa de romper con su mujer y Jesús le ofreció su hogar. Eran amigos de jugar al rugby y desde el principio le trataron como a uno más de la familia: llaves, comida, ropa lavada… No sospechaban en absoluto que mientras ellos le ayudaban, él abusaba de su hija menor de edad. Un abuso prolongado que comenzó con pequeños flirteos hasta que Paco logró confundir a la joven y 'seducirla'.
 
Pronto la pequeña se vio desbordada por la situación y contó lo que estaba pasando a su tío, hermano de su madre. No confesó ante sus padres porque tenía miedo de defraudarlos. En aquel momento, el presunto pederasta no estaba en la casa no volvió a aparecer. Las llamadas de estos padres asustados le pusieron sobre aviso. A pesar de lo que había hecho, no dudó en ponerse a la defensiva cuando Jesús le comunicó que pensaba denunciarle. "Conozco perfectamente los juzgados y te voy a arruinar", espetó. Una exploración forense certificó que la joven había sufrido abusos y al día siguiente, el presunto pederasta ingresó en prisión.
 
Sin embargo, una imprudencia del fiscal ha hecho que desde finales de 2006 la justicia no sepa nada de él a pesar de que tiene dos órdenes de búsqueda y captura. Pagó una fianza de 24.000 euros, solicitada por dicho fiscal, y como este consideró que no había riesgo de huida, no se estipuló la prisión preventiva. En el momento en el que sabe que se ha abierto un procedimiento de sumario que puede suponer una condena de hasta seis años, desaparece.
 
La joven tiene actualmente quince años, y a pesar del trauma que ha vivido, es una niña normal que ha superado el problema. La joven, mientras sufría los abusos, pasó por dos fases de comportamiento. Una primera, de rebeldía, en la que vestía de forma provocativa y desafiaba a sus padres. Su presunto acosador le había convencido de que ya no era una niña, sino una mujer hecha y derecha y con capacidad de decisión. En un segundo período, le sobrevivo el miedo y evitaba, en todo momento, coincidir con el amigo de sus padres.
 
Jesús y María, padres de la joven, denuncian la incompetencia del fiscal, que tomó una decisión completamente equivocada, y la lentitud e ineptitud de la Audiencia de Sevilla. Un cóctel desastroso que vuelve de nuevo a dejar en libertad a un presunto culpable de pederastia que ahora está huido de la justicia.