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Montserrat renuncia a su alegato, pero su hija Triana se muestra como una víctima

Tras las sesiones del juicio por el crimen de Isabel Carrasco, el juez daba el turno de palabra a las tres imputadas para hacer sus últimos alegatos antes de que el jurado popular llegue a un veredicto. La asesina confesa, Montserrat González, se negaba a hablar a diferencia de su hija Triana que aprovechaba su último alegato para denunciar los falsos testimonios de algunos de los testigos y para presentarse como una víctima más del caso. Raquel Gago por su parte se derrumbaba ante los presentes asegurando su inocencia e implorando su absolución.