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Lo que (nada) se supo

Israel fue el segundo expulsado de la gala y Silvia se fue con élTELECINCO.ES
Otro nuevo día transcurriría en la casa y prueba de ello era la música impuesta como despertador para que los habitantes de la casa no pecáramos de holgazanes ni vagos sin remedio.Se trataba casi de un ritual, el levantarse con la música y nosotros, los hombres de la casa, alguna vez que otra acompañados por alguna fémina, lo adornábamos con un peculiar y estrambótico baile.
Pero no era una mañana cualquiera, era la mañana siguiente a la primera expulsión de 'Gran Germano', la de Mª José galera y lo notábamos. La noche anterior había sido dura, para algunos más que para otros. Jorge no dejó de llorar en toda la noche y todos le animábamos pero no había consuelo en este mundo para él, a no ser que se llamara María José y estuviera su lado. No paraba de nombrar y llorar, de gritar y llorar, de maldecir y llorar.
En esas idas y venidas de no sé qué recipiente de cocina usado habitualmente para los potajes pudimos observar loss constantes abrazo de Silvia e Israel, y digo pudimos porque no fui yo solo el que se percató de esa extraña actitud de desconfianza y pánico que dejaban ver la única pareja que quedaba en la casa. ¿Qué temían? ¿Cuáles eran sus miedos o amenazas? ¿Éramos una familia? ¿No? Lo creíamos.
 
Pues sí que lo notábamos, en nuestro baile en el baño, en el desayuno, en el propio aire que se respiraba en la casa, cierto aire de desolación, tristeza y hasta tensión. Y de fondo, mas llantos, nunca vi a un hombre llorar tanto como a Jorge, pobre, y lo comprendo y mucho. Y llegó el momento, la respuesta que esperaba a esos abrazos como protegiéndose de no sé qué mal externo que se daban Silvia e Israel. Conviene no olvidar esos interminables mimitos en la habitación donde dormíamos y esa frase que aclaraba todas mis dudas: "Pues nosotros vamos a romper el pacto", dijo Silvia dirigiéndose a mí con propiedad, segura de sí misma y con poca pinta de dar marcha atrás.
 
Y ese Israel, cabizbajo y tímido diciéndome "tío, vamos a nominar porque no queremos que rompan nuestra pareja".
 
"¿Qué?", fue lo primero que salió de mi boca, ya lo entendía todo, en esa habitación los tres, con ojos húmedos y mirada temblorosa, "No, no podéis hacer esto, Mª José no fue expulsada por ser pareja, la audiencia tendría sus motivos, pero no por ser pareja, estoy seguro de ello". Y ellos, cegados y ahogados de amor no lo veían, era inútil hacerles ver que no tenía nada que ver el ser una pareja para ser el próximo en salir expulsado o expulsada de la casa por la audiencia.
 
Así lo creía yo y así lo creíamos el resto pero Silvia solo pensaba en disfrutar mas tiempo de ese espacio y de su chico, y claro, si estaban nominados todos, según su teoría, saldría o Israel o ella.
 
Lo intenté mil veces y mil y una que me volvía a repetir una y otra vez "que no, que ya lo hemos decidido y vamos a nominar". Fue entonces cuando llame a Iván, afín el uno al otro desde el día que coincidimos por unos minutos en unos de los castings. "Oye, Silvia e Israel quieren nominar" uno más se sumó a la reunión y el de mi parte convenciéndoles de que no era el mejor camino para vivir en armonía y con la tranquilidad de poder mirarnos a la cara, dando de lado a la tensión que provocaría andar por la casa con dos nominados en lugar de todos los compañeros. Ese santo pacto era el salvoconducto para vivir en paz y la pareja no lo entendió.1
 
Y detrás de Iván el resto de la casa se entera. Silvia convocó una reunión en el salón y dio a conocer su inapelable decisión de nominar a las dos personas que ella creyese e Israel con ella. Cierto, ella estaba en lo cierto, fue inútil intentar hacerles cambiar de opinión. Y todos como cabras en un garaje, andábamos desorientados buscando el apoyo del compañero.
 
-"¿Qué hacemos?", comentaba Jorge.
-"Pues chico, tendremos que nominar", apostillaba Marina.
De repente, Iván recordaba las primeras rencillas con Ania (tengo que reconocer que años después encontré en ella una buena amiga y compañera, en su mundo, pero excelente persona). Esas chiquilladas a las que se refería Iván apartaron a Ania del resto de concursantes. Sus maneras y esa extraña manía de querer estar todo el día como un pincel (la verdad que, aunque poco, pero algo de glamour le daba a la casa) le hizo convertirse en la extraña, la menos afín, o quizás la incomprendida, pero poco a poco se fue convirtiendo en la primera candidata a ser nominada, y todos sin darnos cuenta, ya veréis mas tarde a que me refiero.
 
Así pasaban los días y la pareja conocía de la y ella hablaba con la pareja, se consolaba en sus brazos, en esos momentos íntimos que disfrutaban los tres a espaldas de todos. Como podéis imaginaros no fueron unos días nada agradables, todos hacíamos nuestras quinielas, Silvia tenía segura la nominación de Iván. Israel, por lo que deduje, también lo nominaría y eso que entre la malagueña y el asturiano surgió un extraño alejamiento y algún que otro enfrentamiento, eran de caracteres muy fuertes y cuando se buscaban se encontraban. Todos, todos menos yo, estaban hechos un lío pero tenían que decidir y llegó la noche previa a las nominaciones. Dormían Ania, Silvia e Israel y el resto, como si de una reunión clandestina se tratase, nos sentamos en el comedor a intercambiar impresiones. futura nominación de casi todos a Ania
 
Se rompe el pacto
 
El primero en hablar fue Nacho:- "Bueno, ¿qué hacemos? Tenemos todos claro a Ania, pero el siguiente nominado, quién." Claro, buscaban a Silvia o Israel, todos querían seguir disfrutando del encierro televisivo y no se lo iba a impedir la decisión de la pareja, por lo que el segundo nominado tendría que ser Silvia o Israel, y seguían sin darse cuenta.
Y en ese intento por buscar unanimidad, para así asegurarse la estancia en la casa, de un segundo nominado que ya sabíamos que sería o Silvia o Israe, me acerque a Iván y le pregunte al oído algo que en dos frases entendió y , joder (perdón por la expresión) pero alguien empezaba a darse cuenta de lo que yo descubrí en el minuto uno en el que Silvia e Israel anunciaban a toda la casa su decisión, de nominar, al mismo tiempo que se labraban su salida. Y en voz baja ('sottovoce', como dicen los italianos) le pregunté al asturiano. "¿A cuantos hay que nominar?" "A dos" me respondió. " ¿Y quiénes han roto el pacto?" "¡Claro!" gritó Iván, poniéndose de pie, "nominemos a Silvia e Israel, los culpables de acabar con la paz de la casa".
 
Se había dado cuenta y se estaban dando cuenta que el pacto era mucho mas sagrado que estar todos nominados, suponía buen rollo, tranquilidad, serenidad e incluso actitud colaboradora, esta última florecía dos días antes de la gala de expulsión y que culpa tiene Ania- debo reconocer que esto ultimo me sorprendió de Iván. Y así fue, todos nos levantamos y nos dimos abrazos, la mano, el enigma estaba resuelto y aunque los días posteriores augurábamos tensión y no tan buen rollo, el castigo por violar la condición de pacto se vio reflejado en la gala de nominación en las caras de Silvia e Israel cuando Mercedes anunciaba los nombres de los dos nominados.
 
Antes de eso, y envuelto en lágrimas, les conté a ambos que les había nominado, que no era justo, y digo que no era justo porque tenían la fuerza, personalidad y energía como para ser finalistas de 'Gran Hermano' e incluso aventuro a contaros que Israel tenia muy buenas condiciones para convertirse en ganador, pero tampoco era justo ese giro de 360º que quisieron dar a la casa, el final de un pacto, único caso en el mundo de los realities y que ni el mismo creador del formato, John de Mol, podía imaginarse que sucedería. El final del buen rollo, la tensión constante, el convivir con los castigados con los nominados por los compañeros.
 
Y así fue como Silvia aprovechó lo que durante el día había ido madurando, un comentario para posicionarse como la nominada de Arco (refiriéndome a la heroica Juana) y como si en la piel de ella se encontrase salio a la defensa de Santa Teresa Mártir, nuestra querida Ania, aprovechando el directo para hacer creer que estaban nominados por defenderla de ella, y se lo creyeron ellos mismos y la audiencia, todos menos nosotros, los que sabíamos que se había cocido allí, la verdad de todo y el motivo de sus nominaciones.
 
Pues con ese minuto y ese improvisado y guionizador a la vez discurso fue como la pareja se gano la audiencia millonaria, millones de espectadores, claro, de 'Gran Hermano'. Los días sucesivos no fueron nada agradables, comentarios en voz alta y fuera de lugar, la ausencia de compañerismo por la ya sabida expulsión y abandono se reflejaba en la nevera y en las tareas que asumíamos cada día, e incluso en la prueba semanal y alguna otra discusión. Y la chicas reunidas en la habitación mas cercana al baño y hablando del Monotema de la semana. Fue entonces cuando surgió otra de las FRASES CELEBRES de 'Gran Hermano' "JO-DE-TE" acompañado de un corte de manga de la benjamina de la casa, Vanesa. Desde ese momento se convertiría en la MALVADA de la casa. Y a su favor yo diría que esa rebeldía (que mas tarde le pasaría factura siendo la 3ª expulsada ) era fruto de su corta edad, ya que era una persona con una honestidad enorme.
 
El primer abandono de la casa
 
Y llegó la noche de expulsión, los nominados sonreían y con mirada altiva bromeaban entre ellos y con la misma Ania. Algo habían planeado, no se, será ese aire sureño y tri milenario que tenemos los gaditanos que otros llaman sexto sentido que me hacía suponer lo que luego sucedería. Solo tres décimas (50.31% de los votos, frente al 49.69 de Silvia) hacían que Israel se convirtiera en el primer hombre en abandonar la casa y segundo expulsado de 'Gran Hermano'. Y él gozaba de alegría, era caballero hasta para eso, no soólo por no discutir las decisiones de Silvia, sino para pedir que fuera él el expulsado y no ella. Se abrazaron, lloraron, y Silvia pidiendo silencio alzó la voz y exclamó "Yo también me voy, nos vamos los dos". Estaba cantado, a esa intuición es a la que me refería. Ese instante de nobleza quedó grabado en mi corazón hasta tal punto que durante los días que duró el encierro, eran muchos las ocasiones que recordábamos a la pareja.
 
Y bailábamos como Israel y cantábamos como Silvia, me dolió la boba decisión de ellos de romper el pacto. Les tenía mucho aprecio y la verdad es que había compaginado mucho con los dos. Guardé el gorro que mi madre me regaló y que tanto le gustaba Israel, hasta el plató de la final donde decidí devolvérselo a la persona que le había dado personalidad. Nunca se me olvidaran las ultimas palabras antes de abandonar el último de la primera casa de 'Gran Hermano'. "Silvia , Israel, va por vosotros". Y luego vino toda la película, pero ya hablaremos de todo ellos mas adelante, lo cierto es que ya podían disfrutar el uno del otro, pero eso si, fuera de la casa, acogidos por sus seres, por millares de fans, y por sus programas y entrevistas que harían esta pareja la mas querida del Primer Gran Hermano. Un amor que se vería mas tarde recompensado por el nacimiento de un niño que bautizaron con el nombre de Hugo. En la actualidad Israel colabora en el Magazine de tarde de la televisión publica Gallega y Silvia sigue regentando su peluquería en su Málaga natal.
 
Bravo por ellos.