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Jugando a ser médicos

Según los últimos datos registrados por el Ministerio de Sanidad el mal uso de los medicamentos es responsable de hasta un 33% de los ingresos hospitalarios. El principal problema es que no todas las medicinas están indicadas para todo el mundo. A veces, ni siquiera conocemos la duración del tratamiento o las dosis adecuadas. El ejemplo nos lo pone la presidenta de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria: el paracetamol -al que recurrimos continuamente para calmar los dolores- es hepatotóxico, es decir, puede producir daños en el hígado. La dosis máxima es de un gramo cada ocho horas, 3 gramos al día: ingerir cuatro gramos sería tóxico. 
Hemos comprobado que hay mucha gente que lleva en el bolso medicamentos que se ha "autorecetado". Abusamos especialmente de analgésicos, antibióticos y antiinflamatorios. Como nos cuenta la responsable de urgencias del Hospital Infanta Leonor, Belén Rodríguez, hay muchos pacientes que ingresan en por hemorragias digestivas, un efecto secundario de los antiinflamatorios.
Muy típico es también recurrir a los antibióticos cuando tenemos una gripe. Pero como informan los expertos la gripe no es una infección, sino un virus, y tratándola con antibióticos sólo conseguimos que la cepa se haga más resistente, y no sólo en nosotros, sino en toda la comunidad, por lo tanto hay que fabricar continuamente nuevos medicamentos para que sean efectivos...
Automedicarse de forma responsable es útil, pero... ¿dónde están los límites?. Los doctores nos aconsejan: "si te duele la cabeza un día tómate un analgésico. Si te duele tres, acude a tu médico". Es decir, aplica el sentido común. Pero ante la duda, visita al profesional. La automedicación puede tener graves consecuencias: sufrir reacciones alérgicas, interacciones con otros medicamentos, efectos secundarios, recaídas, enmascarar una enfermedad más grave o incluso, poner en riesgo nuestra vida. Un ejemplo: un diurético para una chica anoréxica puede resultar muy peligroso.