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Puerta del Príncipe para El Juli

Julián López El Juli ha salido por la Puerta del Príncipe bajo una lluvia incesante en el octavo festejo de abono de la Feria de Abril de Sevilla. El torero madrileño fue el protagonista indiscutible de una tarde en la que cortó tres orejas y dio dos vueltas al ruedo y que estuvo marcada por la negativa del Palco presidencial a conceder la segunda oreja de su primera actuación, labor que reunió todas las virtudes para ser premiada con el doble trofeo. El público, que abarrotó los tendidos a pesar de la adversa climatología, abroncó a la Presidencia en un festejo en el que se lidió una corrida de El Ventorrillo muy bien presentada con la que tanto Castella como Perera se fueron de vacío.
El Juli lidió dos buenos toros de El Ventorrillo. Su primero, un animal astifino que embistió ya con son en el capote, presentó calidad y nobleza, cualidades aprovechadas por el diestro que se lució sobremanera con el capote en un encajado recibimiento a la verónica. Después, le supo dar distancia y tiempo sacando series largas, templadas e impecables en las que pudo mostrar una seguridad, quietud y asentamiento. Cerró por circulares suaves y templados y mostró contundencia en el uso del estoque.
Salió a reivindicarse de nuevo con el cuarto, un toro justo de fondo pero de buena condición al que toreó en el sitio dejándole la muleta siempre puesta. Por el pitón izquierdo, lado por el que el animal presenta mayores dificultades, también liga series profundas e impecables en una faena de inteligencia en la que supo apretar al toro cuando era debido. Otra estocada entera hizo que el Presidente, en esta ocasión, concediera rápidamente las dos orejas.
Tanto Castella como Perera se fueron de vacío de La Maestranza. El francés lidió un segundo animal deslucido que en los primeros compases de faena, rodilla en tierra, le desgarró la banda de la taleguilla a la altura de la rodilla derecha. Después, tampoco pudo hacer mucho con un toro que dejó crudo en el caballo y con el que sólo pudo demostrar valor.
Miguel Ángel Perera regresó a Sevilla sin éxito. Le correspondió un primer animal que blandeó y deslució lo que extremeño hacía. Tampoco pudo mostrarse con el sexto, un toro que evidenció su mansedumbre desde el principio.