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Raikkonen impone su dominio en Sepang

El Domingo de Resurrección lo fue para Raikkonen. El piloto finlandés con su victoria hegemónica dio la primera alegría de la temporada a la escudería italiana. A otro nivel durante toda la carrera. Massa, por contra, trajo de nuevo malas noticias tras un error que le hizo abandonar. Hamilton, que peleó durante toda la carrera, se quedó fuera del podio y Alonso logró su objetivo de meterse en los puntos tras lograr la octava posición.
Era el momento anunciado en Ferrari para subsanar los errores iniciales y así fue. Al menos Raikkonen, que se impuso en la selva de Sepang con un dominio aplastante desde el primer repostaje. Hizo su carrera sin una salida agresiva, con una conducción milimétrica y sumando vueltas rápidas incluso con la victoria asegurada. Su fría conducción heló el sofocante ambiente del trazado giro tras giro. Inalcanzable.
Su compañero de equipo aportó el jarro de agua fría no bienvenido. Massa sumó enteros con la 'pole' y los restó con la misma facilidad con la que cometió el error en la vuelta 25 que le dejó fuera. Una colada que le apartó de una cómoda segunda posición y le recordó que a los mandos de un Ferrari a esos fallos es difícil buscarle excusas. Dos de dos para el brasileño y más presión si cabe sobre su volante. Cero puntos en un arranque de Mundial ahora ridículo.
Otro que tampoco puede salir satisfecho es Hamilton a pesar de remontar la sanción con la que partía. Fue de más a menos y terminó desesperado al comprobar como con su máquina perfecta no podía superar primero a Webber y después a Trulli. En la primera parada 'descansó' 19 segundos por un error de sus mecánicos al colocar la rueda delantera derecha. Terminó quinto, y el tercer puesto de Kovalainen, que también partió con sanción, le indica que podía haber sacado mejor renta. Aún así sale reforzado y líder del Mundial.
La salida indicó muchas virtudes y carencias a los mandos de los pilotos y en las tripas de los monoplazas. Heidfeld fue un absoluto desastre al perder la zona limpia y verse superado a empujones por una fila entera. Los dos McLaren salieron como un tiro y recuperaron parte de la renta perdida en los despachos por su desidia al final de la clasificación. La posible lucha con Alonso quedó en nada. El asturiano parecía que llevaba el freno de mano puesto y volvió a la novena plaza. Por detrás Bourdais se hizo un recto con mayúsculas, reflejo de sus ganas y de su inexperiencia.
El español salvó un punto al fin y al cabo. Peleó durante 58 vueltas y acabó en un meritorio octavo puesto. Sin accidentes y rarezas Alonso podía mostrar aquí el verdadero nivel, y así fue. Su Renault jadeaba en una lucha a tres con Heidfeld y Coulthard. Ambos le pasaron, pero sólo su empuje pudo recuperarle la plaza al escocés. Acabó acosando al otro Red Bull, al de Webber, aunque nunca anduvo cerca de meterle el morro. El monoplaza del australiano rindió a un gran nivel y avisó que pueden contar con él para los puntos en la temporada.
Los que también salieron al alza y sonrientes de Malasia fueron Kubica y Trulli. Carrerón de ambos, cada uno en su batalla. Kubica en la pelea por su sitio y cumpliendo los registros en el desierto que dejó Ferrari en la cabeza. Su segundo puesto supone su mejor resultado jamás logrado. Trulli por su parte sacó los codos en otra, la de evitar el acoso de sus perseguidores, de Heidfeld y el de Hamilton en la parte final. El alemán se recuperó de esa mala salida y voló en Sepang, otro para seguir de cerca. Así se cuela entre Ferrari y los McLaren en la clasificación de un Mundial con más alternativas que nunca.