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Víctimas arrepentidas

Las cifras oficiales hablan de que siete de cada diez procesos terminan en una sentencia condenatoria. Teresa no tuvo ánimo para esperar. Decidió poner fin a años de vejaciones y denunció. Ahora, ha tenido te volver a vivir en casa, junto a su marido, porque se veía incapaz de vivir con la ayuda de 300 euros que, dice, le ofrecía la Administración.
Mientras, el Delegado del Gobierno contra la violencia de género insiste: hay que llegar hasta el final del proceso. De momento, a Teresa su marido la sigue pegando. Sólo el pasado año, se pusieron 142.000 denuncias. 
Nuestras cámaras han sido testigos de una situación que muestra con toda crudeza esta realidad. El Grupo 'Rutas' de la Policía Municipal de Madrid detiene un coche sospechoso. Quien conduce tiene una orden de alejamiento y la persona que le acompaña es su pareja, precisamente la persona que le denunció. A pesar de que ella, desesperada, explica a los agentes que se arrepiente, que sólo fue una pelea y que ya le ha perdonado, la policía está obligada a abrir diligencias y le detiene. Ahora, será la juez quien decida qué hacer con este hombre.