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El camino de España hacia la gloria

La derrota en el debut contra Suiza hizo que los fantasmas volvieran a sobrevolar, una vez más, las cabezas de los jugadores de la selección española. Pero visto desde la distancia, se podría decir que hasta vino bien a la selección, que se tomó cada partido como una final y fue de menos a más, volviendo a recuperar su juego de toque en la semifinal contra Alemania, justo a tiempo. Eso sí, ha quedado patente en este Mundial que el gol no ha acompañado a los de Del Bosque. Y es que España ha ganado el título con ocho goles, la cifra más baja de un campeón del mundo hasta ahora.
Fase de grupos
La mala suerte se cebó con la selección en su debut en Sudáfrica. El encuentro contra Suiza fue dominado de principio a fin por los de Del Bosque, que gozaron de varias ocasiones, pero no supieron rematar. Al final, un gol de rebote de los suizos evitó que La Roja se estrenara con victoria en el Mundial.
 
Dos tantos del guaje contra Honduras maquillaron el mal resultado del debut de la selección, que se volvió a ser la del toque y el buen fútbol, pero que demostró una falta de acierto de cara al gol que se convertiría en algo normal en todo el campeonato. El partido ante los centroamericanos sirvió para recuperar sensaciones perdidas, pero dejó un poso de intranquilidad por el bajón físico de los nuestros en el segundo tiempo.
 
Último partido de la fase de grupos. Nos jugábamos ser primeros y evitar a Brasil en la siguiente ronda contra los chilenos. La otra Roja planteó un partido muy serio, mostrándose como un equipo rocoso, muy ordenado atrás y muy peligroso al contragolpe por la rapidez de sus hombres de banda. Villa (otra vez) abrió el marcador y señaló el camino a octavos e Iniesta lo rubricó con el segundo tanto.
 
España recuperó su mejor cara ante la Portugal de Cristiano, y a pesar de que volvió a ser un partido que se ganó por la mínima, las sensaciones fueron muy buenas. El tanto de la victoria, obra de Villa, fue un fiel reflejo del estilo de la selección, donde el toque y la posesión se presentan como las principales armas para conseguir el triunfo. Partidazo de la defensa española, que consiguió secar a Ronaldo. El luso acabó desesperado. Paraguay esperaba en cuartos.
 
Partido de infarto el de cuartos ante la Albirroja. España se encontró con una rocosa Paraguay, que concedió muy pocas ocasiones. Para colmo, nos encontramos con un penalti en contra en la segunda parte. Pero Casillas se puso el traje de héroe y lo paró. El falló, justo un minuto después, de una pena máxima a favor de España (Xabi Alonso metió el primer lanzamiento y lo marró en la repetición) auguraba un final de partido muy emocionante. Finalmente, no podía ser otro que David Villa el que acabó con el maleficio de cuartos.
 
La Roja recuperó su mejor cara justo a tiempo y ofreció su mejor versión ante los de Joachim Löw. Fue un gran partido de los de Vicente del Bosque, con un dominio casi total del juego. España maniató a Alemania, que sólo fue capaz de llegar en dos ocasiones. Un cabezazo de Carles Puyol en el minuto 72 nos metió por primera vez en nuestra historia en la final de un Mundial. El rival sería Holanda.
 
Andrés Iniesta bordó la primera estrella en la camiseta de España. La Roja se proclamaba campeona del mundo por primera vez en su historia ante Holanda. Los Oranje fueron un rival durísimo, en el sentido literal de la palabra. Intentaron frenarnos a base de faltas, algunas de ellas muy violentas, que se quedaron incluso sin sancionar. Finalmente, en la segunda parte de la prórroga (117) un gol del centrocampista del Barça nos hacía tocar la gloria con la punta de los dedos.