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Un consorcio de científicos descubre un nuevo regulador de la cicatrización cutánea

Un consorcio internacional de científicos, coordinado por el catedrático del Departamento de Fisiología y Farmacología de la Universidad de Salamanca José Miguel López Novoa, ha descubierto un nuevo regulador de la cicatrización que "abre nuevas perspectivas" para el tratamiento de las alteraciones de cicatrización gracias a la utilización de la endoglina como molécula terapéutica.
El estudio ha sido publicado en el reciente número de enero de 2014 de la Revista 'Journal of Investigative Dermatology', "la más prestigiosa en el campo de la dermatología", y demuestra que los niveles de endoglina, un proteína expresada en las células endoteliales y también presente en las células de la piel, juega "un papel fundamental" en la regulación tanto de la velocidad como de la calidad de la cicatrización, ha apuntado la Universidad de Salamanca (USAL).
En el trabajo se da a conocer cómo la endoglina, además de regular el proceso de la angiogénesis que es "crucial" en la cicatrización para la formación de nuevos vasos función, juega "un papel fundamental" en la biología de los queratinocitos, las células que forma la epidermis, que regula tanto su capacidad de proliferación como de desplazamiento.
En estudios llevados a cabo en ratones modificados genéticamente los investigadores han demostrado que la falta de endoglina hace que los queratinocitos proliferen menos y la herida se cierre fundamentalmente por migración de los mismos, pero produce un cierre "imperfecto" que se vuelve a abrir "más fácilmente".
Además, la investigación demuestra que "la forma en la que la endoglina regula la cicatrización es a través de la regulación de la producción de óxido nítrico, una molécula con muchas propiedades biológicas", ha informado López Novoa a través del Área de Comunicación de la Universidad de Salamanca.
La importancia práctica del trabajo radica en que "abre nuevas perspectivas" para el tratamiento de las alteraciones de la cicatrización, tanto por defecto (úlceras) como por exceso (formación de cicatrices) con la utilización de la endoglina como molécula terapéutica.
Esta investigación está coordinada por José Miguel López Novoa, catedrático de Fisiología de la Universidad de Salamanca, y ha contado con la participación de Mirjana Jerkic, Fernando Pérez Barriocanal y Marta Prieto (Departamento de Fisiología y Farmacología de la Universidad de Salamanca), así como Eduardo Pérez-Gómez, Gaelle Del Castillo, Ester Martín-Villar y Miguel Quintanilla, del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (CSIC, Universidad Autónoma de Madrid), Michelle Letarte (Hospital Infantil, Toronto, Canadá) y Carmelo Bernabeu (Centro de Investigaciones Biológicas, CSIC, Madrid).