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La Audiencia Nacional no entregará a EE.UU. al gallego acusado de falsificar 'rothkos' por su "precario" estado de salud

Los jueces rechazan extraditar a Bergantiños por su nacionalidad española y la competencia de España para enjuiciar la supuesta estafa
La Audiencia Nacional ha denegado la extradición del gallego José Carlos Bergantiños a Estados Unidos, donde está reclamado por falsificar obras de artistas como Mark Rothko y Jackson Pollock, al entender que su nacionalidad española y su delicado estado de salud son motivos "suficientes" para que sea enjuiciado en nuestro país.
La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal ha dado la razón a la defensa de Bergantiños, ejercida por Goñi Abogados, al rechazar la petición de las autoridades norteamericanas de que su cliente fuera entregado a un tribunal de Nueva York para ser enjuiciado por estafar 33 millones de dólares.
Los magistrados Concepción Espejel, Ángel Hurtado y Enrique López defienden que la jurisdicción española es "tan competente como la americana" para enjuiciar los hechos y ponen de relieve que la "precaria" salud del reclamado hace aconsejable que "no tenga que soportar unos riesgos" como consecuencia del desplazamiento.
"Los anteriores síntomas nos parecen de la suficiente entidad como para, al menos, cuestionar que esté capacitado, incluso, para realizar un desplazamiento hasta EE.UU. en condiciones de ser objeto de una atención como la que se la puede dispensar en España, incluso, aunque quedara en libertad a su llegada, porque no contaría con esa tercera persona de su entorno que le presta asistencia aquí", recoge la sentencia.
Los jueces, que esgrimen que el acusado necesita la ayuda de una tercera persona para sus actividades cotidianas, destacan que puede ser juzgado en España porque, aunque "urdió" su actividad en suelo estadounidense, ésta se desplegó hasta España, donde habría blanqueado junto a su hermano Jesús Ángel los beneficios obtenidos de la venta de pinturas falsas.
La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, expone que las cuentas corrientes a las que se habrían transferido las ganancias están abiertas en España, donde se puede tomar declaración a través de videoconferencia a los responsables de las dos galerías de arte afectadas.
CONDENA DE ESTRASBURGO POR EXTRADITAR A UN ENFERMO
En la vista de extradición, celebrada el pasado abril, la Fiscalía consideró "innegable" que Bergantiños sufre un delicado estado físico y psicológico, pero pidió entregarle en un avión "medicalizado" para que lo valoren las autoridades norteamericanas.
Por su parte, el abogado de Bergantiños, J.A. Sánchez Goñi, advirtió del cambio de criterio de la Fiscalía y de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya condenó a Reino Unido por entregar a un acusado para ser juzgado en Estados Unidos pese a su "grave estado de salud".
Los hermanos Bergantiños ya se opusieron a ser entregados a Estados Unidos en la comparecencia que prestaron en abril de 2014 ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, que les dejó en libertad con la prohibición de abandonar el territorio nacional después de ser detenidos en Sevilla y Madrid.
Las autoridades estadounidenses los acusan de vender más de 60 cuadros falsificados a dos galerías de arte de Nueva York por valor de más de 30 millones de dólares (22 millones de euros) entre principios de la década de los 90 y junio de 2009.
MITOS DEL ARTE MODERNO
José Carlos Bergantiños, que residió en Estados Unidos y en la República Dominicana, donde desarrolló una carrera vinculada al mundo del arte, está acusado de haber contratado en Nueva York a un pintor de origen chino para que imitara obras de mitos del arte moderno como Franz Kline o Jackson Pollock. Las obras fueron colocadas durante años en galerías de arte de Nueva York y se hacían pasar por telas de importantes artistas recién descubiertas.
En el fraude también estuvieron implicados Jesús Ángel Bergantiños --según la fiscalía estadounidense-- y Glafira Rosales, pareja de José Carlos, quien fue juzgada el pasado año en un tribunal neoyorquino acusada de siete cargos de fraude, delito fiscal y blanqueo de dinero por haber vendido más de medio centenar de pinturas falsas.
Para ocultar la procedencia del dinero y evitar el pago de impuestos, los hermanos Bergantiños presuntamente exigieron a las galerías de arte con las que trabajaban que pagaran los cuadros mediante transferencias bancarias a cuentas abiertas en España. El caso estalló finalmente al acumularse las dudas de varios compradores sobre las obras, que no pudieron ser autentificadas.