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Bolivia celebra el ‘año nuevo Aimara’ en las ruinas de Tiahuanco

En Bolivia, miles de personas celebraron el pasado sábado el 'retorno del sol' o Año Nuevo Aimara en las ruinas arqueológicas de Tiahuanaco, a unos 70 kilómetros de La Paz. El presidente boliviano, Evo Morales, que pertenece a la comunidad aimara, no se perdió la celebración.
El mandatario llegó en helicóptero al Templo de Kalasasaya de madrugada, vestido con un poncho rojo y unos zapatos deportivos. Los sacerdotes aymaras llevaron a cabo 'sahumerios' (rezos) y pidieron por el presidente, además de rogar a los dioses de las culturas indígenas por la paz de la empobrecida Bolivia, inmersa en una profunda crisis política. Fue en ese mismo lugar donde en 2006, antes de su investidura, recibió el bastón de mando de los pueblos indígenas.
El año nuevo, número 5516, llegó cuando los primeros rayos de sol bañaron a los presentes con la intensa luz de las montañas. Todos casi al unísono, de pie, levantaron las palmas de sus manos para concentrarse después en una actitud de recogimiento. El 'amauta' (sacerdote aimara) Pascual Pachahualla explicó a EFE que el 'Wilkakuti', que significa 'retorno del sol', tiene muchos significados, pero que lo fundamental es buscar "energías positivas y que todo salga bien".
Según los aimaras, los 5.516 años celebrados corresponden a los 5.000 de antigüedad que se atribuyen a Tiahuanaco más los 516 desde el año 1492, cuando los españoles llegaron al continente americano.
La afluencia de público este año ha sido bastante grande, unas 30.000 personas. Y es que cada año son más quienes acuden a este enclave arqueológico en la noche del solsticio de invierno, pero no todos tienen una motivación religiosa, cada vez es más turística. BRG