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El Liceu cierra la teatralogía de Wagner con 'Götterdämmerung', "muy humana y actual"

Dedica la función a los cantantes que perecieron en el accidente de Germanwings
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona cerrerá la teatralogía de Richard Wagner con la producción 'Götterdämmerung', una pieza de cinco horas, que la soprano protagonista Iréne Theorin ha destacado que, además de larga y espectacular, es "muy humana y actual".
En la presentación de la obra, que se podrá ver a partir del 28 de febrero en seis funciones, el director musical de la ópera, Josep Pons, ha destacado que esta pieza cierra el ciclo 'L'or del Rin' iniciado en la temporada 2012-2013 en el teatro, y lo hace con los "mejores cantantes del momento".
Además de la soprano sueca Iréne Theorin en el papel de Brünnhilde, el tenor Lance Ryan llevará a cabo el papel de Siegfried, mientras que Hans-Peter König hará el de Hagen.
La pieza, concebida como un drama musical en tres actos y que se ha representado 68 veces en el Liceu, sigue la lucha iniciada por Wagner entre dioses, héroes y criaturas mitológicas sobre el mágico anillo que otorga la dominación del mundo.
La ópera es la cuarta y última de las óperas que componen el ciclo de 'El anillo del nibelungo (Der Ring des Nibelungen)' de Wagner, y el encargado de la reposición Oliver Klöter ha recordado que en esta pieza "todo es resultado de las decisiones que toma Wotan en el ocaso de los dioses".
Ha recordado que el compositor alemán "desarrolló esta ópera en un entorno de la industrialización, de camino al 1900", y ha dicho que en un mundo amenazado como el actual, también se pueden encontrar muchos de estos elementos.
HOMBRES EGOÍSTAS COMO DIOSES
"En un principio vemos un mundo de los dioses que en su interacción con la naturaleza no muestran más que egoísmo con actitudes de envidia, y cuando llegamos a la última parte pasamos a un espacio de humanos, que no se comportan mejor que los dioses, ya que repiten la misma actitud de los dioses en otro nivel y con consecuencias nefastas", ha añadido Klöter.
La escenografía del espectáculo, a cargo de Robert Carsen, "la podría haber hecho Albert Speer", considerado el arquitecto del diablo y primer arquitecto del Tercer Reich.
Según Klöter, "una de las escenas más conmovedoras es la de Brünnhilde y Siegried en que se juran amor eterno y se dan el anillo: no es un anillo poderoso, sino símbolo de un amor profundo y verdadero, acompañado de una maldición que ellos mismos desconocen y que se conocerá en el segundo acto".
La "amplitud de sensaciones y sentimientos que se pueden sentir es inmensa", ha subrayado el experto, que lleva casi 13 años acompañando la producción de esta obra, que también tiene espacios para la poesía, ha reivindicado Theorin.
Todas las funciones de la ópera estarán dedicadas a la memoria de Oleg Briyak y Maria Radner, víctimas del accidente de Germanwings en marzo del año pasado, ha explicado la directora artística del teatro, Christina Scheppelmann, que les ha calificado de "personas muy generosas y artistas excelentes", y ha dicho que, de hecho, Briyak, debería haber actuado en esta ópera.
Theorin ha quitado hierro al hecho de que la ópera dure 5 horas y cuarto, y ha argumentado que Wagner "necesita mucho tiempo para decir lo que quiere decir".
NIETZSCHE Y JOYCE
Pons, que ha equiparado la obra a una lectura de James Joyce, ha recordado que Nietzsche hablaba de "Wagner, el miniaturista", porque cada cuatro compases el compositor cambia de compás, de motivo y de color con una riqueza enorme.
"Es una experiencia estética y de vida, somos muy afortunados de poder escucharla con los mejores cantantes del momento", ha destacado Pons, que dirigirá a la Orquestra Simfònica y Cor del Gran Teatre del Liceu.