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Michel Faber aborda la pérdida mirando "a la verdad a los ojos" en su novela final

Escribió la historia mientras su mujer padecía un cáncer terminal
El autor holandés Michel Faber explora cómo afrontar la pérdida sin edulcorantes y "sin evitar mirar a la verdad a los ojos" en la que será su última novela, 'El libro de las cosas nunca vistas' (Anagrama), con la que deja de escribir ficción.
Cuando el libro arranca, el devoto pastor cristiano Peter Leigh está a punto de soltar la mano de su mujer, Bea, que lo ha rescatado de una existencia de drogas y alcohol, y embarcarse en el reto de evangelizar el mundo del siglo XXI, viajando a un planeta extraterrestre poblado por oasianos.
En rueda de prensa este martes, el autor ha explicado que su intención ha sido escribir un libro entretenido, inspirador, consolador y reconfortante "sin ningún consuelo falso".
Cuando empezó a escribir tenía en mente una historia sobre la distancia de dos personas que se aman y la tragedia de su incomunicación: "Pero no sabía que mi mujer iba a contraer un cáncer incurable".
De este modo, toda la trama se volcó hacia la gran distancia que hay entre dos personas "cuando uno tiene cáncer y el otro, no, y se vive en diferentes planetas".
El resultado ha sido una historia sobre la pérdida no sólo de la vida, sino también de la juventud, la memoria, los cuerpos: la pérdida de todo, incluso en el futuro de la pérdida del planeta, en una voluntad de "llevar a los lectores a la esencia de la pérdida".
"He confrontado cosas muy dolorosas sin querer hacer un libro deprimente que te hunda en la miseria", ha dicho Faber, al que nada consuela más que el tiempo y la bondad de otros seres humanos, y el hecho de que terminó el libro mientras ella estaba viva porque hubo serias posibilidades de que abandonara el proyecto.
Faber estaba interesado inicialmente en tratar sobre la distancia interplanetaria entre él --un artista volcado en su trabajo-- y ella --lidiando con los asuntos de la vida cotidiana--: "Cuando enfermó tuve que tomar responsabilidades y fue difícil para mí".
La escritura de la historia "era un viaje a la oscuridad, una página en blanco con un vacío" mientras en casa debía cuidar de su mujer, ha dicho el autor, que estuvo inmerso en este proyecto de 2006 a 2014.
Hubo un momento en el que se planteó abandonar la historia, y ella le hizo prometer que escribiría seis líneas al día para terminarla: "Ella no lo aceptó, dijo que le gustaba este libro y que estaba convencida de que iba a ser muy importante".
Después de esto, el proyecto empezó a fluir de forma natural e incluso ambos hicieron juntos el proceso de edición: "Estaba ya ella hospitalizada y yo al pie de la cama iba trabajando con ella en el libro. Fue un gran consuelo que viera el libro hasta el final y supiera que iba a publicarlo".
RELIGIÓN Y ATEÍSMO
Sobre la importancia de la religión en la novela, el autor ha dicho ser ateo y considerar que no le importamos a nadie: "Una de las funciones de la religión es intervenir cuando estamos sufriendo cosas que no se pueden soportar. Yo lo respeto, no lo quiero pisotear en absoluto".
"A los que tenéis hijos tendréis que sentaros un día con ellos y decirles que todos somos un trozo de carne y átomos unidos por el azar, que un día volveremos al suelo y nadie recordará que existimos", ha dicho.
De hecho, otra de las grandes ideas de la novela es qué es ser humano y qué cualidades hay que tener para ser humano en contraposición a un animal, límites que explora con los habitantes de este planeta extraterrestre, los oasianos.
"Al final, el gran reto de la vida es poder disfrutar de esta etapa, porque al final de la historia todos acabaremos volviendo a la atmósfera", ha afirmado.
"Esta es mi novela final, no habrá más después de ésta. Lo sabía cuando empecé y Eva lo sabía y no le gustaba", ha explicado el autor, que ahora está escribiendo poesía sobre la enfermedad y muerte de su mujer, y también sobre su duelo.
El autor, enfermero de profesión, ha considerado que hay demasiadas novelas que se publican, que él ya ha publicado suficientes libros, y que también quiere dedicar tiempo a vivir: "Me gustaría disfrutar de los aspectos que implican estar vivo".
Sin embargo, Eva --profesora y madre, con una forma inusual de ver el mundo-- tenía mucha ficción inconclusa sin publicar, que ahora el autor ha retomado para alumbrar la colección Eva y Michel Faber: "Ya tengo cuatro terminadas".
Faber también afronta el gran proyecto de escribir una biografía sobre ella para uso de la familia, no para publicar, y para la que está buscando fotografías y testigos familiares que un día despierten la atención de la esposa que ya no tiene, ha dicho.