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Una gala de los Óscar más teatral buscará mejorar los índices de audiencia

La Academia de Hollywood ha apostado por revitalizar la ceremonia de entrega de los Óscar y sorprender a la desencantada audiencia con un espectáculo más teatral y dinámico cuyo contenido se mantiene en secreto.
La progresiva disminución anual de espectadores -en 2008 se registró el índice de televidentes más bajo de la historia de los premios- llevó a la organización a apostar por dar un giro a una gala que se ha acomodado en un formato cada vez menos atractivo.
El presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Sid Ganis, fue el primero que anticipó cambios "atrevidos y arriesgados" en el programa, secundado por el director ejecutivo de la entidad, Bruce Davis.
"Se va renovar el aspecto del auditorio y se presentarán los premios de interpretación de una forma que nunca se ha hecho hasta ahora", indicó Davis en declaraciones a Efe.
Unos mensajes dirigidos a generar expectativa en el público, que tendrá que esperar a la emisión de la ceremonia para conocer si la regeneración de este espectáculo merece tanto secretismo.
Sí se dio a conocer el nombre del presentador, el actor australiano Hugh Jackman, un conductor atípico para unos Óscar que durante los últimos años habían encargado a un humorista la responsabilidad de llevar el ritmo del evento.
Jackman, premiado con un Emmy en 2005 por su trabajo como presentador de los Tony (galardones de teatro en EEUU), adelantó a la revista Entertainment Weekly que habrá "canciones y bailes" en la ceremonia.
"El hecho de que me hayan contratado a mí es un signo de que están tomando un camino distinto", aseguró el intérprete.
El lavado de cara de los Óscar será cosa del arquitecto David Rockwell y los productores Laurence Mark y Bill Condon (director del musical "Dreamgirls", 2006), un trío que dejó entrever algunas de sus intenciones para la gala del domingo 22 en una entrevista concedida al periódico New York Times.
Habrá que "redefinir el ADN del programa", afirmó Rockwell, buen conocedor del Teatro Kodak de Los Angeles, lugar donde se entregan los galardones y que él mismo diseño.
El arquitecto explicó que se buscará generar una sensación "más íntima" en el anfiteatro y recuperar una ambientación más parecida a un club nocturno, de fiesta y camaradería.
Otro de los objetivos, según señaló Condon, será fomentar la espontaneidad entre los asistentes y puso como ejemplo la escena de el director y actor italiano Roberto Benigni cuando caminó sobre las butacas del Kodak para recoger su Óscar en 1999 por "Life is Beautiful".
"(Estas situaciones) tienden a ocurrir cuando la gente se siente libre y viva. En algún momento hemos dejado de hacer de esto una experiencia común para complacer a la televisión", comentó Condon.
Se prevén cambios en la distribución de las líneas de asientos y un nuevo diseño en el aspecto del escenario para lograr tomas de cámara diferentes.
"No se trata de poner gente en un teatro tradicional, donde miras la parte de atrás de la cabeza de alguien", declaró Condon.
Según The New York Times, este año la gala de los Óscar tendrá un hilo conductor relacionado con la realización de películas y un estilo teatral en lugar de la habitual serie vídeos en pantalla.
En contra del atractivo de la ceremonia podría jugar el hecho de que las películas candidatas no arrasaron en taquilla en 2008, mientras que el gran éxito del año en términos de espectadores, "The Dark Knight", se quedó fuera de las nominaciones en casi todas las categorías principales.
La intención de la Academia de Hollywood es que la gala supere los 40 millones de espectadores en EEUU, después de que en 2008 fuese seguida por 32 millones, casi la mitad de los que vieron en directo en 1998 la entrega de 11 estatuillas a "Titanic", el filme más taquillero de la historia.
El éxito de audiencia de la pasada ceremonia de los Grammy, que aumentó un 10 por ciento el número de televidentes en EEUU, fue un ejemplo de cómo atraer más público y podría servir a los organizadores de los Óscar para tomar nota de lo que se demanda.
Los Grammy buscaron un público joven con actuaciones en directo de sus ídolos y dieron mucha importancia al espectáculo, no solo a los premios.