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El escritor Sergio González Rodríguez dice que el narcotráfico resucita atavismos de la historia mexicana

El escritor mexicano Sergio González Rodríguez, que logró el reconocimiento internacional con "Huesos en el desierto", sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, durante la presentación hoy en la Fundación Casa América de Cataluña de su nuevo ensayo, "El hombre sin cabeza", en el que trata la violencia en el mundo, como las decapitaciones que realizan los narcos en México o los fundamentalistas islámicos. EFEtelecinco.es
La decapitación como fenómeno de la violencia contemporánea, una práctica habitual entre los jefes del narcotráfico en México, reaviva el recuerdo de atavismos que parecían ocultos en la historia del país, en opinión del ensayista y escritor mexicano Sergio González Rodríguez.
El autor ha presentado hoy en Casa América Cataluña su libro "El hombre sin cabeza" (Anagrama), un ensayo sobre las relaciones entre la brujería, las creencias mágicas y las formas de sacrificio humano practicadas por los traficantes de droga en su país, que alcanzan su máxima expresión con las decapitaciones.
En su opinión, la presencia contemporánea de ese fenómeno, que se ha observado en grupos violentos territorialmente lejanos como los fundamentalistas islámicos, es, al menos en el caso mexicano, una especie de "designio cultural" estrechamente vinculado con la historia. "Si reaparecen estos atavismos es porque en estas comunidades prevalece la memoria de hechos atroces anteriores", ha señalado.
Los 'tzomplantli', palabra con la que se designaba los cráneos empalizados de víctimas sacrificadas a los dioses; la cabeza del clérigo Miguel Hidalgo, con la que se marca el inicio de la guerra de independencia, o la decapitación del revolucionario Pancho Villa, son tres episodios que Sergio González identifica como iconos históricos vinculados con la decapitación en México.
La difusión actual de las decapitaciones y otras formas de sacrificio por Internet supone, ha dicho el autor, una "intención premeditada de difundir el miedo".
Este tipo de elementos sociales hace mucho más complejo el problema del narcotráfico en México, y lo diferencia de situaciones en apariencia similares en otros países como Colombia, ha explicado.
En esa línea, el escritor asegura que México no podrá superar la penetración de la violencia en el tejido social hasta que no se asuma dicha complejidad ni se tomen acciones dirigidas a combatir la avanzada degradación institucional que afecta a todo el país.
"Si no se toman las cosas en su propio contexto vamos a seguir teniendo extrapolaciones que no funcionan", ha dicho.
Como ejemplo, ha referido la desconfianza que existe ante una hipotética posibilidad de aplicar en México medidas operativas similares a las del Plan Colombia, especialmente en el plano operativo.
El uso de grupos paramilitares, ha comentado, no sólo no ha dado resultados -en Colombia-, sino que ha añadido un factor de desestabilización política. En México, el tráfico de drogas ha estado relacionado desde sus inicios con las instituciones, por tanto, es necesario depurar primero las instituciones para que el narcotráfico desaparezca, ha afirmado González Rodríguez, notable crítico y reconocido cronista de la violencia en su país.
"Tenemos que abandonar la política de que lo que se ha hecho ha estado bien. Los resultados no nos permiten mantener esa actitud", ha manifestado el escritor, quien observa, sin embargo, que los altos niveles de corrupción institucional dificultan la tarea de aplicar otras estrategias.
Si bien valora como positivo el acercamiento de Estados Unidos y el reconocimiento de parte de la responsabilidad en el problema del narcotráfico, tras la reciente visita de Hillary Clinton, ha advertido de que la situación rebasa la relación con el país vecino y alcanza magnitudes internacionales, por lo cual se requiere la participación de otros países en la aplicación de soluciones.
"Creo que se tendría que reconsiderar, dentro de un planteamiento integral, la legalización de la droga, porque de lo contrario no se podrá avanzar", ha sentenciado.
"No es un asunto de consideración moral ni de salud pública", ha señalado, y ha sentenciado que, en cambio, lo que hay que considerar es que la violencia generada por el narcotráfico y su penetración social e institucional vulnera el estado de derecho, y es contra eso contra lo que hay que actuar.