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Sue Grafton, interesada por "la maldad que anida en la gente corriente"

La gran "dama del crimen" Sue Grafton, hoy en Barcelona donde presenta en la Semana de Novela Negra la vigésima entrega de su alfabeto criminal. EFEtelecinco.es
La escritora norteamericana Sue Grafton, autora del "alfabeto" del crimen protagonizado por la detective Kinsey Millhone, ha señalado hoy en Barcelona que desde un punto de vista literario resulta "más interesante la maldad que anida en la gente corriente, en la vida cotidiana".
La escritora norteamericana Sue Grafton, autora del "alfabeto" del crimen protagonizado por la detective Kinsey Millhone, ha señalado hoy en Barcelona que desde un punto de vista literario resulta "más interesante la maldad que anida en la gente corriente, en la vida cotidiana".
En una entrevista concedida a Efe, Grafton ha dicho que le interesa "mostrar que no todos los 'malos' tienen ojos achinados, ni aspecto malvado, sino que pueden ser gente corriente, tu vecino o la persona que se sienta a tu lado en el autobús, porque la conducta de un asesino puede ser cotidiana, y por eso dan tanto miedo".
Comenzó la serie con "A de Adulterio" para superar su divorcio: "Había urdido una trama para matar a mi ex marido, y como no podía hacerlo, decidí escribirla; y además decidí seguir los pasos de mi padre, un abogado que en su tiempo libro escribía ficción".
Lo que en un principio era un canal de superación personal, con el tiempo "se ha acabado convirtiendo en mi vida y es lo único que sé hacer", confiesa.
Grafton participa en Barcelona en la semana de novela negra BCNegra a la que llega con una novedad, "T de trampa" (Tusquets), en la que Millhone investiga un caso rutinario de una colisión entre dos vehículos.
Como hace habitualmente, la escritora estadounidense ha dedicado meses a investigar sobre las diferentes tramas tratadas en su novela, en este caso el maltrato de los ancianos, que posteriormente le llevó a otra subtrama, el abuso de menores.
"Me interesa el crimen, el oficio del sabueso, y por esa razón para cada libro intento investigar el tema tratado", anota Grafton, que se declara contraria a "ese subgénero del típico asesino en serie, muy 'gore', en el que el escritor se regodea, y hablan el policía y el asesino".
La "madre" de Millhone prefiere indagar para "mostrar cada vez una historia distinta, sin entrar en los detalles más escabrosos".
Aunque Grafton intenta siempre meterse en la piel del asesino para entender sus razones, en esta ocasión Solana Rojas, una enfermera que no es tan inocente como el blanco de su bata, "quiso contar su propia visión, y por eso introduje su punto de vista".
En contraste con los avances tecnológicos que hoy se utilizan y que nutren series del género como "CSI", Kinsey Millhone pertenece al "detective clásico, que, como vive en los años 80, no lleva móvil, no utiliza Internet y centra sus indagaciones en la observación y el interrogatorio".
Para la "dama del crimen", si se habla de novela negra, "la tensión debe centrarse más en la maldad que habita en el corazón de las personas, que no en las nuevas tecnologías".
Sobre su negativa a que se adapten sus novelas en el cine, Grafton ha recurrido a ese humor que tanto transmite a su personaje: "Preferiría vender mis hijos para la trata de blancas que ver mis libros convertidos en películas".
Justifica esa negativa radical"porque trabajó quince años en Hollywood y no soporta "a esa gente, inteligentes, formados, pero que cuando tienen tu trabajo en sus manos, lo hacen trizas y pierdes el control".
Sobre el futuro de Millhone, Grafton, que ya está trabajando con la letra U de su alfabeto criminal, señala que "el personaje vivirá para siempre, pero yo, que cuando termine tendré 80 años, me dedicaré a hacer ganchillo, pasear y jugar con mi gato y mis nietos".
Se puede decir más alto o más fuerte, pero no más claro. Grafton revela: "Yo soy Kinsey, ambas tenemos la misma sensibilidad y visión del mundo, aunque ella es más joven, más delgada y más valiente. Las dos nos hemos divorciado dos veces, pero yo tengo hijos y ella no".
La sombra alargada de Grafton también propicia que "Kinsey sude por mí y salga a correr cada día, como yo hice durante veinticinco años, pero, eso sí, a ella le dejo comer comida basura, cosa que yo no me permito".
Nacida en Kentucky en 1940, la autora de novela negra cree que sería "divertido" llevar a Kinsey a investigar casos a otros lugares fuera de California, incluso a Barcelona, "pero eso requeriría que investigara el Derecho, el sistema judicial y policial de ese lugar para que tuviera un mínimo de convicción y realismo".