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El Teatro Real acoge 'Moisés y Aarón', la ópera inacabada de Schönberg y acontecimiento "mayúsculo" de la temporada

El Teatro Real de Madrid acoge entre los días 24 de mayo y 17 de junio siete funciones de 'Moisés y Aarón', una adaptación de la obra inacabada de Arnold Schönberg (1874-1951) sobre el libro del Éxodo que se convertirá en el "auténtico acontecimiento" del año para el coliseo madrileño, tal y como ha destacado este jueves su director, Joan Matabosch.
Este montaje, coproducido con la Ópera Nacional de París, donde ya ha sido representada, es a su juicio un acontecimiento "mayúsculo" y "uno de los más grandes que ha vivido" el teatro, según ha destacado Matabosch, quien a su vez ha destacado la dificultad y complejidad "descomunal" de la pieza, que "llega tarde a Madrid".
La ópera narra la huida del pueblo hebreo de Egipto y la revelación y propagación de los Mandamientos, ahondando en la cuestión de la esencia y expresión de la fe a través de la dialéctica entre Moisés -idealista, de inflexible rectitud y de pensamiento puro, que se expresa a través de una especie de canto hablado (Sprechgesang)-- y Aarón --hombre de acción y de palabra, de conducta irregular, que canta con frases musicales de gran aliento y lirismo.
Estos dos papeles, que, junto con el coro, sostienen la dramaturgia de la ópera, serán interpretados por el bajo-barítono Albert Dohmen (Moisés) y el tenor John Graham-Hall, que debutará en el Teatro Real con el papel de Aarón, después de su interpretación en el estreno de esta coproducción en la capital francesa.
Matabosch ha indicado asimismo que 'Moisés y Aarón' es, junto a obras como 'Tristán e Isolda', una de las piezas más importantes de la evolución del lenguaje musical, puesto que Schönberg revolucionó la música del siglo XX con la creación del dodecafonismo, técnica de composición basada en el tratamiento serial y equitativo de las 12 notas.
El director musical de la producción, Lothar Koenigs, ha señalado que "como alemán y judío" se siente "muy cerca de esta obra", y ha indicado que para presenciar esta obra "lo importante es "olvidarse de las dificultades" y tener "la mente abierta" y la predisposición que en el caso de una obra de Mozart.
"Schönberg dijo que no había que pensar en la relación que tienen unas notas con otras, sino percibir la relación de la música con la historia. Es la realidad de la música lo importante y no la teoría que hay detrás", ha dicho.
MÚSICA "CONTRA LA VOZ HUMANA"
'Moisés y Aarón' fue inicialmente estructurada en tres actos y del último quedó apenas el texto, sin la música, por lo que la ópera finaliza al término del segundo acto, escrito en Barcelona durante la estancia de Schönberg en esa ciudad, acogido por el compositor catalán Roberto Gerhard antes de partir para su exilio definitivo en Estados Unidos.
Koenigs ha señalado que Schönberg escribió una partitura "auténtica" de una "dificultad enorme" en la que aplicó su teoría dodecafónica, en la que creía "profundamente", a pesar de no habérsela transmitido a sus alumnos, y que es una consecuencia natural del desarrollo de su lenguaje musical, tal y como ha explicado.
Por ello, gran peso de la obra cae en el coro, cuya representación es "formidable" y ha requerido un duro trabajo, tanto para memorizar la música como el alemán, y todo ello a pesar de que "su música en ocasiones parece ir contra la voz humana".
En este sentido, ha puesto de relieve el trabajo del coro, que se convierte en el tercer personaje de esta producción, junto a Moisés y Aarón, según ha indicado el director de escena, Romeo Castelluci.
Preguntado por el motivo que lleva a mostrar en escena a un toro, de entre los 20 que Schönberg situaba en su obra, Castelluci ha indicado que esto tiene una explicación relacionada con la dramaturgia, puesto que sus movimientos son más lentos que los de otros animales y su presencia en escena es más eficaz.