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El Víctor Ullate Ballet sufre un descenso importante de la subvención de la Comunidad de Madrid y busca patrocinio

La compañía repone 'Samsara' en los Teatros del Canal con once únicas funciones
El Víctor Ullate Ballet ha sufrido un descenso importante de la subvención que recibe de la Comunidad de Madrid, en total 500.000 euros menos entre la pasada temporada y la presente. Ello está obligando a los responsables de la compañía a buscar patrocinadores.
Así lo ha avanzado el propio Ullate durante la presentación del espectáculo 'Samsara', una coreografía estrenada hace cinco años que ahora vuelve a reponer el Ballet en la Sala Roja de los Teatros del Canal, donde ofrecerá once únicas funciones, del 28 de octubre al 6 de noviembre.
Ullate ha reconocido que resulta "heroico" seguir haciendo danza en España, "un país en el que nos enseñan que lo de fuera es mejor que lo de aquí, lo que trae como consecuencia que no haya entusiasmo por el ballet y que los bailarines se marchen", ha lamentado.
En este sentido, el veterano coreógrafo y bailarín se ha mostrado apresadumbrado respecto al futuro: "¿Por qué la gente, los políticos, no se conciencian de que la danza es buena para el ser humano? Me canso de decirlo, estamos destruyendo nuestro arte y aunque yo sigo luchando, se necesita apoyo", ha recalcado.
Víctor Ullate ha mostrado su agradecimiento a la Comunidad de Madrid ("sin ella no estaría aquí") pero, dada la situación de crisis que ha repercutido también en la aportación pública que recibe la compañía, el coreógrafo ha indicado que se están buscando patrocinadores que apoyen el proyecto que, de otra manera "será inviable de mantener" con el formato actual, si bien confía en que la Comunidad "no deje que esto se hunda".
A este respecto, Amado Giménez, director general de Promoción Cultural, ha incidido en el "rotundo apoyo" del Gobierno regional a la compañía de Ullate que, en cualquier caso, deberá adaptarse a estos nuevos tiempos. "Si todo continúa como hasta ahora la Cultura va a pasar por situaciones verdaderamente traumáticas", ha apostillado Albert Boadella, director de los Teatros del Canal.
UNA COREOGRAFÍA NACIDA DE UN SUEÑO
'Samsara' está considerada ya una parte del repertorio del Víctor Ullate Ballet Comunidad de Madrid y resultó ser "una bocanada de aire fresco" para la compañía, ha explicado su director artístico, Eduardo Lao.
La idea es fruto de un "sueño" que tuvo el propio Ullate en la mesa de operaciones cuando se enfrentó a serios problemas de salud. En él se encuentran todas sus experiencias como bailarín. Según Lao, este "clásico" de la compañía es, sin duda, una ballet "moderno" que conserva el espíritu con el que se engendró, un trabajo que "nació del corazón", ha explicado.
Tras su periplo internacional (ha pasado por países como Colombia o Egipto) ahora se verá al tercer elenco que lo interpreta en Madrid. "Junto a los bailarines con mayor solera, las nuevas promesas de la compañía son espectaculares", asegura Lao recordando que pocas compañías llevan, como ésta, cinco programas diferentes en una misma temporada. "El secreto de los clásicos está ahí, en el trabajo", apostilla.
En el elenco figuran bailarines como Natalia Arregui, Ksenia Abbazova, Zara Calero, Noelia Díaz, Angela Yu, Sophie Reiner, Laura Rosillo, Leyre Castresana, Dorian Acosta, Mariano Cardano, Raffaele De Martino, Matthew Edwardson, Jonatan Luján, Josué Ullate y Hao Wang, entre otros.
MÚSICAS ÉTNICAS
En esta creación, el espectador se traslada, mediante la danza, a aquellos lugares de donde procede el diverso repertorio de músicas étnicas que conforman este ballet: Egipto, Irán, India, Nepal, China, Japón.
La palabra 'samsara' es un término budista que significa lo contrario a 'nirvana' y hace referencia al ciclo vital de nacer, morir, volver a nacer y así, sucesivamente, hasta el infinito. El espectáculo es un viaje interior hacia la espiritualidad más pura como reacción a un mundo exterior que pasa, sin duda, por uno de sus peores momentos.
Para esta obra, Ullate ha contado con el diseño de vestuario de Ana Güell, la iluminación de Nicolás Fischtel y la escenografía de Paco Azorín.