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La morosidad de la banca se dispara al 9,42% en junio

La morosidad de los créditos concedidos por bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros de crédito (EFC) a particulares y empresas alcanzó en junio el 9,42%, con lo que marca su máximo histórico desde que el Banco de España recopila estos datos.
Esta tasa de impago supera holgadamente el nivel más alto registrado hasta ahora y correspondiente a febrero de 1994, cuando se estableció en el 9,15%, y también supone un aumento de casi medio punto porcentual respecto al nivel del pasado mes de mayo (8,95%).
Los créditos morosos totales del sector financiero español crecieron en 8.388 millones de euros en junio, mes en que España solicitó el rescate bancario a la Unión Europea, y alcanzaron los 164.361 millones de euros sobre una cartera crediticia de 1,743 billones de euros.
La morosidad del sistema financiero español ha escalado 2,73 puntos porcentuales desde junio del pasado ejercicio, evolución que responde tanto al descenso continuado de la cartera de crédito como al incremento constante de los préstamos dudosos.
Concretamente, el crédito global del sistema financiero se ha desplomado un 4% en los últimos doce meses, lo que se traduce en unos 74.000 millones de euros, mientras los dudosos han escalado un 35%, con un salto de 42.743 millones.
Para encarar el deterioro de su cartera de crédito, las entidades financieras han engordado su colchón contra pérdidas tanto por las exigencias de los últimos dos decretos de saneamiento financiero como de forma voluntaria, por importe total de 101.029 millones de euros.
Este esfuerzo en provisiones supone un crecimiento del 15,7% en tan solo un mes y un aumento del 41% en tasa interanual, según se desprende de los últimos datos provisionales del organismo supervisor que preside Luis María Linde.
Tanto banqueros como analistas financieros coinciden en que los próximos meses seguirán siendo difíciles y en que la morosidad del sistema financiero podría pulverizar el récord marcado este viernes a la vista de la tendencia bajista del crédito y de las dificultades de empresas y particulares para afrontar sus obligaciones de pago.