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Enviados de Obama se reúnen con GM entre el aumento de señales de bancarrota

Según The New York Times, el departamento del Tesoro quiere que la suspensión de pagos dure sólo dos semanas. EFE/Archivotelecinco.es
Los expertos en el sector del automóvil del Gobierno de EE.UU. inician esta semana una nueva ronda de conversaciones con General Motors (GM), mientras aumentan las señales de que la empresa se declarará en suspensión de pagos.
Los integrantes del Grupo Presidencial del Automóvil (GPA), encargados por el presidente estadounidense, Barack Obama, de supervisar la reestructuración del sector, iniciarán hoy en Detroit una nueva ronda de conversaciones sobre el futuro de General Motors.
Sobre la mesa de negociación están las acciones que GM se verá obligado a tomar en las próximas semanas para intentar mantener la empresa con vida, especialmente la reducción de su deuda no asegurada (unos 28.000 millones de dólares) y las obligaciones financieras con sus trabajadores (otros 20.000 millones de dólares).
Pero cada vez parece más evidente, que el principal fabricante estadounidense de automóviles se declarará en suspensión de pagos el 1 de junio, cuando expira el plazo dado por el presidente Obama para que GM consiga finalizar los detalles de su reestructuración.
Hoy, la firma JPMorgan Chase dijo que las posibilidades de que General Motors se declare en bancarrota han aumentado.
También hoy, los inversores reaccionaron de forma negativa a las noticias del aumento de posibilidades de que GM tenga que echar mano de la suspensión de pagos.
A las 17.00 GMT, las acciones de GM perdían un 16,18 por ciento de su valor y se cotizaban a 1,71 dólares, su punto más bajo desde el 6 de marzo.
El analista de JPMorgan Chase, Himanshu Patel, señaló en un informe que "si el Gobierno realmente se ha dado cuenta de que finalmente tiene que 'reestructurar' sus propios préstamos a GM (de forma similar a Citigroup o AIG), una bancarrota puede ser políticamente mucho más necesaria".
Desde diciembre, Washington ha prestado a General Motors 13.400 millones de dólares para mantener sus operaciones en marcha.
Patel también dijo que el hecho de que GM vaya a presentar esta semana una oferta a sus tenedores de bonos muy inferior a la realizada hace un mes, aumenta las probabilidades de que la empresa esté preparando la suspensión de pagos.
En marzo pasado, GM ofreció un 90 por ciento de sus acciones a los tenedores de bonos a cambio de eliminar su deuda. Ahora, la empresa redujo la oferta a sólo un 20 por ciento de sus acciones.
De forma paralela, el periódico The New York Times dijo en su edición de hoy que el departamento del Tesoro quiere que General Motors esté preparada para una rápida suspensión de pagos que podría terminar en dos semanas con el fabricante de automóviles reducido a una fracción de su tamaño actual.
Según The New York Times, el Departamento del Tesoro (de quien depende el Grupo Presidencial de Automóvil) dijo a General Motors que prepare planes para declararse en suspensión de pagos a partir del próximo 1 de junio.
El GPA forzó el pasado 30 de marzo la dimisión del presidente y consejero delegado de GM, Rick Wagoner, y su sustitución por Fritz Henderson.
Wagoner, que estaba al frente de GM desde el año 2000, se había opuesto de forma frontal a declarar la suspensión de pagos.
Pero desde que asumió la dirección de la empresa, Henderson ha dicho en varias ocasiones que General Motors se declarará en bancarrota antes del 1 de junio si considera que no puede llegar a acuerdos para la reestructuración del fabricante.
Según The New York Times, el departamento del Tesoro quiere que la suspensión de pagos dure sólo dos semanas.
El plan que se está perfilando como el preferido por la Casa Blanca y General Motors es que el Gobierno estadounidense proporcione entre 5.000 y 7.000 millones de dólares para la creación de una nueva GM formada con los activos rentables.
Estos serían las marcas Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC.
Mientras, las otras cuatro marcas con las que GM cuenta en la actualidad (Saab, Hummer, Pontiac y Saturn) y sus activos se quedarían en la "vieja" GM, junto con la deuda y las obligaciones financieras de la empresa con trabajadores y pensionistas.
Los activos de la "vieja" GM serían liquidados para pagar a los acreedores de la empresa.