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España va a intentar convencer a las agencias para que no rebajen su nota

La la directora general del Tesoro español, Soledad Núñez. EFE/Archivotelecinco.es
España va a tratar de convencer a las agencias de calificación de que no se merece que le rebajen la nota de la deuda, sobre todo con el ajuste del presupuesto de 2011, pero también con la reestructuración del sistema bancario y la reforma laboral, según la directora general del Tesoro, Soledad Núñez.
"Espero que logremos convencerlos de que no merecemos esa sanción", señaló en una entrevista publicada hoy por el diario económico francés 'Les Echos' Núñez, que reconoció que la nota podría ser corregida a la baja en los próximos meses, puesto que Moody's puso a España en vigilancia negativa hace dos semanas.
Insistió en que la presentación del proyecto de presupuestos en septiembre "será la ocasión para mostrar que (España) está comprometida con una política rigurosa y constatar los progresos que ya se han efectuado este año".
"La reestructuración del sector bancario y la reforma del mercado laboral constituyen también muestras de buena voluntad", añadió antes de recordar que no ha habido ningún fracaso en las emisiones de deuda lanzadas este año, "aunque ha habido que pagarla más cara".
La directora general del Tesoro aseguró que nunca se había planteado que podría haber problemas para colocar la deuda prevista este mes de julio y se mostró satisfecha por la operación de ayer, ya que la prima de riesgo respecto a Alemania ha disminuido.
"Con esta emisión, hemos cumplido el 63-64% de nuestro programa anual, que se eleva a cerca de 97.000 millones de euros en deuda de largo plazo", explicó.
También puso el acento en que son "falsos" los "rumores" según los cuales sólo los españoles están comprando la deuda soberana del país.
Los no residentes en España han representado el 66% del total entre finales de 2009 y ahora, mientras que en los títulos de corto y de largo plazo, la cuota de los compradores domésticos ha pasado del 47% al 50%, precisó.
Núñez relativizó el aumento del diferencial de interés entre la deuda española y la alemana, que ha pasado de unos 70 puntos de base a finales del pasado año a más de 200 en las últimas emisiones.
En términos de tipos absolutos, recordó, se ha pasado del 4% al 4,7%, "lo que quiere decir que el costo de la financiación no se ha disparado".