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Gases y perdigones contra los opositores a Chávez que avanza hacia su socialismo

Sindicatos y partidos afectos y opositores al Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, salieron hoy a las calles para manifestarse por motivos distintos con ocasión de la celebración del Día del Trabajo, en donde también se presentaron algunos incidentes en las marchas de los adversarios al Ejecutivo.
La marcha de la oposición terminó abruptamente entre improperios contra el presidente Chávez y gases lacrimógenos lanzados por la Policía, cuando los manifestantes intentaron vulnerar el recorrido permitido.
Mientras, el presidente Chávez afirmó que Venezuela está "a la vanguardia" en la tarea de abrir "la profunda tumba histórica del capitalismo" y "parir las igualdades del nuevo socialismo", ante una multitud que lo vitoreaba.
El general Alirio Ramírez, a cargo de los soldados de la Guardia Nacional (GN, policía militarizada), dijo que "un grupo" de personas de la marcha opositora "arremetió violentamente y rompió la barrera" de seguridad, en la que no reportó de lesionados detenidos, aunque la CTV dijo que algunas personas resultaron heridas.
Antes de la marcha de la oposición, el alcalde mayor de Caracas, el opositor Antonio Ledezma, denunció como "provocadora" la presencia policial y militar, con la cual el Gobierno evitó esos desvíos e incidentes con los participantes en las adicionales marchas oficialistas, que también recorrieron el centro de la ciudad.
El alcalde mayor de Caracas anticipó que intentaría "negociar" para que se permitiera que la marcha rematara su recorrido ante el Legislativo, pese a que la organización sindical convocante no estuvo de acuerdo.
Las manifestaciones de la oficialista Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y de la opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) fueron autorizadas junto con partidos contrarios a Chávez, quien hizo varios llamados a participar masivamente en los actos.
Froilán Barrios, secretario ejecutivo de la CTV, la principal organización sindical de la oposición, recordó que la marcha fue convocada por su instancia y no por dirigentes políticos.
"Nosotros vamos a llegar hasta el punto referente (autorizado); aceptamos que toda la sociedad civil, así como los partidos políticos (...) puedan participar, pero nosotros decidimos hasta dónde vamos", afirmó poco antes de los incidentes.
Chávez "no va a lograr que la violencia se imponga (...); sabemos lo que está intentando (...) y la oposición seguirá "construyendo una nueva mayoría que derrotará democráticamente a un régimen que no es democrático", dijo Julio Borges, del partido Primero Justicia.
"Esto es una clara provocación de un Gobierno cada vez más débil que pretende sacarnos de la ruta democrática que estamos convencidos en seguir. La indignación que sentimos es enorme", agregó.
Su similar del partido Acción Democrática (AD), Ramos Allup, calificó la represión de "brutal" y subrayó que fue ordenada por Chávez y otros funcionarios "gallinas, bandidos y bandoleros".
"Ya tenemos diez años aguantando la peste del cochino", que "es la peor enfermedad que tiene este pobre país", remató el jefe de AD que, al igual que el resto de opositores, se abstuvo de efectuar cálculos sobre cuántas personas secundaron la actividad opositora.
Por su parte, el presidente Chávez destacó que las marchas del oficialismo no reportaron incidentes, "porque estamos llenos de alegría" y no "llenos de odio" como la oposición.
Chávez también aprovechó para lanzar arengas a favor de Cuba y contra el imperialismo de Estados Unidos y su presidente, Barack Obama.
"Le decimos a Obama: demuestre de verdad (...) que usted vino a hacer cambios", porque "la tabla de medir la voluntad de cambio" del nuevo gobernante de Estados Unidos está en que mantenga o ponga fin "el criminal, salvaje e inmoral bloqueo al pueblo cubano", sostuvo.
Chávez también rechazó "la ignominia" de que su país haya sido incluido entre los países que no colaboran en la lucha contra el terrorismo, en un nuevo informe de Washington difundido esta semana.