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Grecia conquista temporalmente la confianza de los mercados con una exitosa emisión de bonos

No será por falta de empeño por parte de un Ejecutivo, el del socialista Papandreu, elegido precisamente para esto: sacar a Grecia de un agujero de profundidades hasta entonces desconocidas.
Un primer paso para la esperanza: el Gobierno ha emitido con éxito un nuevo bono de 5.000 millones de euros a diez años cuya demanda ha multiplicado más de tres veces la oferta. Atenas ha aprobado así el 'examen' del mercado sobre su nuevo plan de austeridad. Según fuentes familiarizadas con la operación, la demanda de la emisión superó los 16.000 millones de euros. Pero no es suficiente: Grecia necesita conseguir 53.000 millones de euros este año para financiar sus obligaciones de deuda y cubrir su déficit presupuestario.
"Grecia está de vuelta en el mercado" , dijo Petros Christodoulou, jefe de la agencia de deuda del país. La mayoría de los bonos se adjudicó a "cuentas de dinero real" y a inversores que querían los bonos para inversión más que para especulación a corto plazo, según Christodoulou.
"Grecia está siendo atacada por especuladores que están poniendo en riesgo todo el proyecto europeo . Necesitamos una mayor coordinación y mejor regulación a fin de proteger nuestra unión monetaria de la especulación", dijo el primer ministro griego, Giorgos Papandreu. Una acusación que ya ha realizado el Gobierno español en fechas recientes y que, según publicaba la semana pasada el diario conservador Wall Street Journal, no estaría precisamente falta de fundamentos.
Lamentablemente, no todo va a ser tan fácil. El éxito en la emisión se produce a cambio de un sonoro plan de austeridad. En ese sentido, Atenas aprobó este jueves un plan de choque con el que pretende ahorrar unos 4.800 millones de euros para sanear la maltrecha economía griega, que acumula ya una deuda de más del 110 por cien del Producto Interior Bruto (BIP) y un déficit del 12,7%. Las medidas contempladas por el Ejecutivo griego implican congelar las pensiones, reducir los ingresos de los funcionarios, subir los impuestos de las rentas más altas e incrementar el IVA. 
Unas medidas que no van a contar precisamente con un amplio entre la ciudadanía. Por lo pronto, los sindicatos, que protagonizaron un 'febrero caliente', prometen seguir movilizándose y se dirigen al centro de Atenas para protestar contra lo que consideran una batería de recortes sociales. "Las medidas no pasarán" es un lema que sintetiza lo suficiente las expectativas de los trabajadores.
El futuro es toda una incógnita. Grecia mira al Banco Central Europeo y en otras ocasiones, al Fondo Monetario Internacional. Una anécdota, probablemente en clave informal, describe suficientemente la situación desesperanzadora en que se encuentra el panorama económico heleno. Este miércoles, algunos dirigentes alemanes relevantes, pertenecientes a la coalición gubernamental, sugirieron a Atenas desprenderse de algunas de sus islas para reducir el déficit: "El Estado griego debe desprenderse de forma radical de sus participaciones en empresas y también vender terrenos, como por ejemplo, sus islas deshabitadas", sostenía un diputado liberal.