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Malo de Molina cree que el principal desafío de la banca es mantener la solidez

El director del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, consideró hoy que el principal desafío que tiene la banca española es el de "preservar la solidez" para contar con una "buena posición" cuando finalice la crisis financiera.
En su intervención en el Encuentro Financiero 2009, organizado por el Foro de la Nueva Economía, Malo de Molina también vaticinó que en los próximos meses habrá un crecimiento "nulo" o incluso una caída del crédito.
El director del servicio de estudios recordó que el sistema financiero español no tiene un "margen de influencia significativo" sobre dicha crisis, y por eso su principal objetivo es el de mantener la solidez.
A la banca española, señaló, la crisis financiera internacional le alcanzó en una posición "relativamente ventajosa", aunque no es inmune a ella y es "muy difícil" evitar que las tensiones financieras "extremas" añadan más restricción al crédito para las empresas y las familias.
La crisis financiera, señaló, ha alterado drásticamente las condiciones en las que se estaba produciendo el "ajuste" de la economía española, ya que ha "acabado con el soporte exterior" que España necesitaba para financiarse, y ahora la economía del país sufre una "profunda recesión".
Malo de Molina señaló en cualquier caso que la restricción del crédito es un problema global del que "nadie puede sustraerse" y sobre el que "nadie tiene un control directo".
Aunque reconoció que la solidez del sistema financiero español fue un "importante factor de resistencia" ante las primeras "andanadas" de la crisis financiera, ésta le ha quitado el citado soporte exterior y ha añadido efectos "contractivos muy potentes".
José Luis Malo de Molina valoró las medidas tomadas para paliar la crisis, como el Fondo de adquisición de activos financieros y la posibilidad de avalar las emisiones, que han ayudado a atenuar los efectos de la restricción del crédito.
En cualquier caso insistió en la dificultad de sustraerse de los efectos de las tensiones financieras mientras éstas se mantengan y el deterioro macroeconómico siga "erosionando" las bases del sistema.