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Préstamos P2P: La banca eres tú

Casi nadie le prestaría dinero a un desconocido. Así, en frío, la idea no seduce mucho. Pero las nuevas tecnologías, Internet y el desarrollo de las redes sociales han traído hasta el consumidor una nueva manera de buscar financiación y de prestar (invertir) ciertas cantidades a cambio de un interés. Son las plataformas de préstamos entre personas: ciudadanos anónimos que solventan sus problemas de dinero, sin la intermediación de la banca tradicional.
Conseguir dinero en época de crisis puede ser, en muchas ocasiones, una tarea titánica. Que se lo digan a Estefanía Martínez: es diseñadora gráfica y quería montárselo por su cuenta. Necesitaba 8.000 euros, una cifra por la que tendría que pagar intereses del 12% o más a través del sistema financiero. Su hermano le aconsejó que pasara de los bancos y que probara una nueva forma de financiarse que acaba de empezar en España: los préstamos entre personas a través de Internet.
Así entró en la plataforma Comunitae, un modelo de negocio que promueve este tipo de préstamos llamados P2P (préstamos persona a persona). Analizaron su perfil, su declaración de la renta, las cuentas de su banco. Siguieron su rastro incluso en los registros de morosos. Al final, el equipo de esta página web determinó que era una persona solvente. Estefanía lanzó su propuesta en la red y en menos de doce días consiguió el dinero de un grupo de prestamistas privados a cambio de un 8% de interés.
Uno de ellos se llama Jesús Martín, abogado recién licenciado. Tenía unos ahorrillos y decidió probar esta fórmula novedosa de financiar a gente anónima. Tiene repartidos 400 euros entre unas 10 personas y la experiencia le está enganchando. Invierte en prestatarios con proyectos tangibles: gente que quiere cambiar la cocina, hacer obras en casa, comprarse un mejor coche o montar su propio negocio. Le interesa mucho el aspecto social de este “saltarse a la banca”, convertirse en banco uno mismo.
Sistema de pujas
La mecánica es sencilla. Si el prestatario resulta de fiar, comienza una subasta entre prestamistas interesados en asumir ese riesgo, a cambio –claro está- de un tipo de interés jugoso: entre el 8% y el 10-12% en la mayoría de los casos. A mayor nivel de solvencia del prestatario, menor es la rentabilidad, porque se asume menos riesgo. Uno, además, minimiza ese riego porque presta a mucha gente distinta a la vez.
Los prestatarios pueden solicitar hasta 50.000 euros a pagar en un máximo de cuatro años.
La morosidad en Comunitae está -nos aseguran- muy controlada. De momento, en sus escasos tres meses de vida, no han registrado ningún impago y su objetivo a largo plazo es mantener la tasa de malos pagadores por debajo del 1%. De las 2.500 personas que se han acercado hasta ahora a pedirles dinero, han rechazado al 80% porque no cumplían la mínima solvencia requerida.
No es un banco
Esta plataforma la crearon dos antiguos ejecutivos del BBVA, José Miguel Rotaeche y Arturo Cervera. Tenían -como nos cuentan- el gen del emprendedor y dejaron sus puestos en la banca tradicional para pasarse a este proyecto.
Una iniciativa que no hay que confundir con una entidad financiera, porque no lo es: no está bajo el control estricto del Banco de España ni de la Comisión del Mercado de Valores (CNMV), sino regulada a través del Ministerio de Sanidad y Consumo. En el caso de impago, el prestamista/inversor no está cubierto por ningún fondo de garantía.
Conseguir créditos de un particular a través de Internet es algo relativamente nuevo en España, pero no en Estados Unidos, donde este modelo de negocio ha cumplido ya cuatro años. El fenómeno de la web 2.0 lo ha hecho posible. Allí la número uno se llama Prosper.com, una web con unos costes de intermediación muy bajos y en la que se pactan tipos de interés medios del 7%.
Pero los préstamos P2P son conocidos ya en Reino Unido (Zopa.com, Virgin Money), en Alemania (Smava), en Italia (Prestiamoci) o en Japón (Maneo).
Según fuentes del sector, este modelo de negocio mueve más de 450 millones de euros al año. Desde su aparición ha crecido de manera exponencial. En un año más, esperan multiplicar por nueve el volumen de créditos y llegar a los 4.000 millones de euros.