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Torrubia de Soria, el último grito de la despoblación

Torrubia de Soria, una de las candidaturas a albergar el futuro Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares, se ha convertido hoy en el claro ejemplo de un pueblo de la España interior que sufre la sangría de la despoblación y que se resiste a desaparecer definitivamente del mapa.
La decisión de convertirse en la sede de este cementerio nuclear ha sido adoptada por mayoría en el pleno extraordinario celebrado hoy en este pequeño pueblo situado en la comarca de Gómara y que mira al Moncayo, apenas unas horas antes de cerrarse el plazo oficial de inscripción.
De los apenas 80 vecinos empadronados, apenas una decena residen en el largo invierno en este pueblo donde el cierzo sopla más que las promesas de desarrollo de los diferentes partidos políticos.
La sangría de la despoblación se sigue notando ya entrado el siglo XXI y no ha cesado en la última centuria, donde ha pasado de tener 328 habitantes, a mediados del siglo XX, a apenas 80 empadronados en 2009, muchos de los cuales viven en Soria-capital.
La densidad de población (1,55 habitantes/kilómetro cuadrado) convierten a Torrubia de Soria en un desierto demográfico.
En Torrubia de Soria, donde no hay yacimientos arqueológicos de relieve, la amenazada agricultura de secano ha sido y es la principal fuente de ingresos.
Su edificio más emblemático es la iglesia dedicada a San Miguel Arcángel que guarda uno de los retablos más interesantes de la provincia y donde fue bautizada Casta Hernández, la que fue mujer del poeta Gustavo Adolfo Bécquer.
A 1.046 metros de altitud, Torrubia de Soria no se encuentra cerca de grandes cuencas hídricas, aunque están documentadas corrientes subterráneas de importancia.
En su término municipal, de 52,5 kilómetros cuadrados, están incluidos dos espacios en la Red Natura 2000: el Lugar de Interés Comunitario (LIC) de los encinares de la sierra del Costanazo; y la Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) conocida como Altos Campos de Gómara.
Hasta su cierre en 1985, el pueblo contaba con una estación del ferrocarril Santander-Mediterráneo.
Torrubia de Soria confía que el cementerio nuclear, que significa muerte para una parte de la sociedad española, sea una fuente de vida y desarrollo.
Tendrá que esperar hasta el verano para comprobar si el Ministerio de Industria le elige como emplazamiento o esta oportunidad -700 millones de euros de inversión-, quizá la última, también pasa de largo.

Por Juan Carlos Hervás