Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los trabajadores responderán con más fuerza a las cargas que dice "desproporcionadas"

Efectivo de la Policía Nacional ante un manifestante durante la quinta jornada de huelga del sector del metal de Vigo en la que han resultado heridos al menos cuatro trabajadores. EFEtelecinco.es
Los miles de trabajadores que han participado hoy en la huelga del sector metalúrgico en la ciudad viguesa volverán mañana a la calle "con más fuerza" y con el objetivo de responder a las cargas policiales "desproporcionadas" contra los manifestantes registradas hoy, anunciaron fuentes sindicales.
Durante una asamblea en el astillero vigués Barreras, una vez que decenas de agentes de los antidisturbios abandonaron las inmediaciones de la rotonda de Beiramar, uno de los portavoces de CIG, Antolín Acántara, avanzó que mañana se llevará a cabo una respuesta "proporcionada" a esas cargas policiales.
Los enfrentamientos entre huelguistas y antidisturbios dejaron al menos cuatro heridos por impactos de pelota de goma y porrazos. Uno de ellos, según fuentes sindicales, es un delegado de CCOO que ha tenido que ser atendido en el Hospital Meixoeiro de Vigo.
"La presencia de la policía es un asunto menor", argumentó Alcántara, quien aseguró que el fuerte dispositivo policial de hoy "no va a impedir que se nos vea" y tampoco que "sigamos luchando por nuestro convenio".
El primer enfrentamiento entre policías y trabajadores se registró poco después de las 13:00 horas, cuando varios furgones con agentes antidisturbios llegaron a gran velocidad a la Plaza de América y disolvieron a los huelguistas que protestaban en la zona.
Los antidisturbios cargaron contra los trabajadores con porras y el disparo de pelotas de goma, en un entorno con ciudadanos que se vieron sorprendidos por los enfrentamientos.
Tras las primeras cargas de la Plaza de América un grupo de manifestantes se trasladaron por la calle A Coruña hasta la rotonda de Beiramar tirando casi las vallas y contenedores que encontraban a su paso y quemando incluso alguno de estos colectores, que fueron extinguidos rápidamente por un retén de bomberos.
A la llegada de los agentes a Beiramar, un joven encapuchado acababa de quemar parte de un autobús urbano tras arrojar gasolina al asiento del conductor, al que había invitado a bajar del vehículo.
El conductor, Guillermo Sotelino, explicó a los periodistas que este destrozo la hizo en solitario uno de los manifestantes y que, tras rociar el asiento y prenderle fuego, otro de los huelguistas accedió al interior y sofocó el incendio con el extintor que estaba a bordo del autobús.
"Ese joven me dijo que me bajara que esto no iba conmigo", relató el chófer del autobús urbano de la línea C-9, que lleva 19 años trabajando para la compañía viguesa y que nunca antes se había enfrentado a una situación así.
En los accesos al astillero Barreras volvió a improvisarse una barricada con contenedores quemados que los manifestantes utilizaron para enfrentarse a los disparos de pelotas de goma y a los botes de humo lanzados por parte de la policía.
Los manifestantes, una vez más, respondieron con todo lo que encontraron a su paso como tornillos de los astilleros y piedras.
Los sindicatos, antes de que se produjeran estos enfrentamientos, habían anunciado tres nuevas jornadas de huelga para el miércoles, jueves y viernes de la próxima semana.
El viernes, además, la convocatoria de huelga será general, con lo que se sumarán a las protestas los trabajadores con convenio propio, explicó el portavoz de CIG Metal, Miguel Anxo Malvido.
Por su parte, Diego Atanes de UGT, criticó que la patronal retirase ayer su última oferta y defienda ahora una prórroga del convenio sin subida salarial.
"Los trabajadores del metal no aceptamos amenazas", dijo Atanes, quien valoró la mediación de la Xunta en este conflicto, pese a no haber obtenido resultados.