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Amnistía Internacional denuncia ataques contra pacientes y personal médico en Siria

Denuncia que también se han llevado a cabo torturas en centros médicos a personas heridas en las protestas
Amnistía Internacional (AI) ha denunciado que en sus esfuerzos por aplastar la oposición, el Gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad, "ha convertido los hospitales en instrumentos de represión" donde se ha atacado a personal médico y pacientes y se han practicado torturas.
En su informe 'Crisis de salud: ataques del Gobierno sirio contra personas heridas y profesionales de la medicina', la ONG, documenta las torturas y otros malos tratos infligidos, algunos de ellos por personal médico, a pacientes heridos en al menos cuatro hospitales estatales.
Los trabajadores de hospital sospechosos de proporcionar tratamiento a manifestantes y otras personas heridas en incidentes relacionados con los disturbios han sido a su vez detenidos y torturados, precisa la organización.
"Es muy alarmante que las autoridades sirias hayan dado, según parece, plena libertad a las fuerzas de seguridad en los hospitales, y que en muchos casos el personal de los hospitales parezca haber participado en torturas y malos tratos a las mismas personas a las que se supone que tiene que cuidar", ha denunciado Cilina Nasser, investigadora de AI sobre Oriente Próximo y el norte de África.
"Dadas la escala y la gravedad de las lesiones que están sufriendo personas de todo el país, resulta preocupante ver que muchos consideran más seguro arriesgarse a no recibir tratamiento por heridas importantes que acudir a centros médicos adecuados", ha lamentado.
AGRESIONES POR PERSONAL MÉDICO
Amnistía Internacional ha descubierto que hay pacientes que han sido agredidos por personal médico, por profesionales de la salud y por personal de seguridad en, al menos, los hospitales nacionales de Banias, Homs y Tell Kalaj, y en el hospital militar de Homs. Un médico del hospital militar de Homs señaló a AI que había visto a cuatro médicos y más de 20 enfermeros y enfermeras agredir a pacientes.
También se ha sacado a pacientes de los hospitales. El 7 de septiembre, las fuerzas de seguridad, que buscaban a un presunto jefe de operaciones armado opuesto al Gobierno, asaltaron el Hospital de Al Birr wa al Jadamat, en Homs, y al no encontrarlo, detuvieron a 18 personas heridas, según la ONG. Un trabajador sanitario que estaba presente durante el asalto dijo a AI que había visto cómo al menos a un paciente inconsciente le retiraban el respirador antes de llevárselo.
Muchas personas, temerosas de las consecuencias de acudir a un hospital estatal, optan por buscar tratamiento en hospitales privados o en hospitales de campaña improvisados y mal equipados. En este sentido, médicos del Hospital Nacional de Homs han indicado que el número de ingresos por heridas de bala se ha reducido considerablemente desde mayo, lo cual contrasta con el aumento de la cifra de muertos y heridos en las calles.
Un problema importante, según AI, es que, en Siria, sólo se pueden obtener suministros de sangre del Banco Central de Sangre, controlado por el Ministerio de Defensa, y esto pone a los hospitales privados en un terrible dilema, puesto que si piden sangre para un herido de bala se pone en alerta a las autoridades de su existencia y podrían detenerle y torturarle.
PERSONAL SANITARIO AGREDIDO
Por otra parte, los profesionales de la medicina han sido también blanco de los ataques de las fuerzas de seguridad, algunos por tratar a personas heridas, otros como sospechosos de asistir a manifestaciones o filmar a los manifestantes.
Así, el pasado 7 de agosto, unos 20 soldados y miembros de las fuerzas de seguridad asaltaron un hospital estatal en la gobernación de Homs y detuvieron a siete trabajadores. Según ha contado uno de ellos, durante el interrogatorio algunos de sus colegas fueron golpeados con brutalidad.
Así las cosas, Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades sirias que den a todos los hospitales instrucciones estrictas y claras de que deben aceptar y tratar sin demora a todos los pacientes heridos, y de que deben dar prioridad a los intereses de los pacientes por encima de cualquier otra cuestión.
"Los profesionales de la medicina sirios se encuentran en una situación imposible: obligados a elegir entre tratar a personas heridas o proteger su propia seguridad", ha lamentado Cilina Nasser.
"Las autoridades sirias deben atender a razones y actuar urgentemente para garantizar que todos los pacientes son tratados por igual, sin discriminación a causa de sus supuestas lealtades o actividades políticas", ha advertido, subrayando que "todas las personas (...) que sean sospechosas de demorar, obstruir o interferir en el trabajo de los profesionales de la salud para proporcionar tratamiento a personas heridas deben rendir cuentas de sus actos".