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Canadá considera aceptar tres presos de Guantánamo de origen chino, según la prensa

La aceptación de los uigures en Canadá prácticamente obligaría a Ottawa a solicitar también el envío al país de Omar Khard, el único ciudadano canadiense detenido en Guantánamo. EFE/Archivotelecinco.es
El Gobierno canadiense está considerando aceptar tres prisioneros de Guantánamo de origen uigur, un minoría étnica musulmana china, informó hoy el periódico The Globe and Mail.
El diario señaló que otros tres detenidos en Guantánamo, de los que no dio más detalles, también han solicitado ser enviados a Canadá después de que el presidente de EE.UU., Barack Obama, anunciase el cierre de la controvertida prisión militar establecida en la base naval estadounidense, en el sureste de Cuba.
Un activista uigur que trabaja para la defensa de los derechos humanos se reunió recientemente con altos funcionarios del Gobierno canadiense para proponer la llegada a Canadá de los detenidos y afirmó al rotativo que Ottawa se mostró receptiva a la propuesta.
Mehmet Tohti dijo que durante la reunión con el ministro de Inmigración canadiense, Jason Kenney, y consejeros del primer ministro, Stephen Harper, y el titular de Asuntos Exteriores, Lawrence Cannon, los participantes no se opusieron a la idea.
Tras el encuentro, abogados de dos de los uigures presentaron solicitudes de refugio en Canadá. El tercero ya lo había hecho con anterioridad.
La aceptación de los uigures en Canadá prácticamente obligaría a Ottawa a solicitar también el envío al país de Omar Khard, el único ciudadano canadiense detenido en Guantánamo y que era un menor cuando fue enviado a la prisión.
Hasta ahora, Canadá se ha negado a reclamar a Khadr, acusado de la muerte de un soldado estadounidense en Afganistán en el 2002, en contraste con la actitud de todos los demás Gobiernos occidentales que han tenido prisioneros en Guantánamo.
Dos días después de llegar a la Casa Blanca, Obama firmó el 22 de enero una orden ejecutiva para cerrar en el plazo de un año la cárcel que su país habilitó para los sospechosos de terrorismo en 2002 en la base de Guantánamo, donde en la actualidad permanecen unos 245 presos.
La detención prolongada de supuestos terroristas y su permanencia sin juicio en Guantánamo, sometidos en algunos casos a torturas, han sido durante años objeto de críticas de los aliados de Washington y de denuncias de los defensores de los derechos humanos.