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EEUU escenifica las disculpas por el asesinato de una japonesa por un trabajador de la base de Okinawa

El comandante de las fuerzas estadounidenses en la isla japonesa de Okinawa, el teniente general Lawrence Nicholson, ha escenificado este sábado las disculpas por el caso de un trabajador civil de la base de Kadena que ha confesado la violación y el asesinato de una joven nipona. El sospechoso está detenido.
"No hay palabras en el idioma inglés para expresar adecuadamente la conmoción, el dolor y la pena por la pérdida de la vida de esta víctima inocente", ha afirmado Nicholson en rueda de prensa desde la base de Camp Foster, Okinawa, según recoge la agencia de noticias japonesa Kiodo.
El viernes se impuso un toque de queda a medianoche y la prohibición de beber alcohol fuera de la base durante un mes, "un periodo de unidad y duelo" en palabras de Nicholson.
El sospechoso, un antiguo 'marine' de 32 años, Kenneth Franklin Shinzato, esta detenido desde el 19 de mayo tras protagonizar este caso que ha desatado de nuevo la ira de los vecinos de la zona, informa la agencia de noticias japonesa Kiodo.
Shinzato habría confesado haber violado y asesinado a una joven de 20 años, Rina Shimabukuro, han revelado fuentes de la investigación. Después se deshizo del cadáver. Shimabukuro llevaba desaparecida desde finales de abril.
El incidente ocurrió unos días antes de la visita del presidente estadounidense, Barack Obama, a Japón para participar en la cumbre del G-7 y ha visitado la ciudad de Hiroshima, bombardeada por Estados Unidos poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial.
La isla de Okinawa fue el único escenario de combates por tierra entre Estados Unidos y Japón durante la II Guerra Mundial en 1945, por lo que la presencia norteamericana en su territorio recuerda a los japoneses no solo su derrota, sino también los numerosos testimonios que acusaron a las fuerzas estadounidenses de violaciones y otros abusos contra la población.
En la actualidad, los residentes de la isla asocian directamente la presencia estadounidense con ruido, polución y crimen, ya que son frecuentes las agresiones de estadounidenses a jóvenes e incluso menores japonesas. Además, las movilizaciones contra la presencia de la base han llegado a afectar políticamente al Gobierno japonés.
Este mismo año un militar destinado en Okinawa fue detenido por la violación de una mujer. El incidente más grave fue la violación de una niña de 12 años por tres militares estadounidenses en 1995.