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El Ejército lanza una operación de seguridad en el valle de la Bekaa para controlar la situación de violencia

El Ejército libanés ha comenzado este jueves a implementar un plan de seguridad en el valle de la Bekaa, ubicado en el este del país y que comparte frontera con Siria, en un intento por poner fin a los episodios de violencia registrados en la zona en los últimos meses.
Uno de los focos de las operaciones es la localidad de Brital, conocida por estar 'fuera del alcance' de las fuerzas de seguridad y por ser refugio de varias bandas de delincuentes, según ha informado el diario libanés 'The Daily Star'.
El plan de seguridad en la Bekaa llega apenas una semana después de que el Ejército implementara medidas similares en la ciudad de Trípoli y la zona norte del país para poner fin a los enfrentamientos sectarios de los últimos meses, azuzados por el conflicto en Siria.
En base a las primeras informaciones, durante las operaciones han sido incautados varios vehículos robados con el objetivo de preparar coches bomba para ejecutar atentados en varios puntos del país.
Asimismo, el partido-milicia chií Hezbolá ha entregado al Ejército el control de varios puestos de control en la carretera que conecta Baalbek y Hermel, así como en la ciudad de Labweh, de mayoría chií y objeto de varios bombardeos ejecutados por milicianos suníes sirios.
En los últimos meses, varios grupos extremistas, entre ellos las Brigadas Abdulá Azzam y el Frente al Nusra --ambas vinculadas a la organización terrorista Al Qaeda--, han reclamado la autoría de varios ataques con proyectiles y atentados con coche bomba en Líbano.
Estos grupos han amenazado en reiteradas ocasiones con atacar a Hezbolá por su participación en el conflicto sirio del lado de las fuerzas gubernamentales.
La intervención del grupo en el conflicto supuso una violación de la Declaración de Baabda, firmada por todas los partidos políticos del país, que estipula la neutralidad de Líbano ante los eventos en la región, limitando su papel al control de la frontera y el tráfico de armas y combatientes.
Esta misma semana, el secretario general de Hezbolá, Hasán Nasralá, aseguró que el Gobierno sirio "ya no corre el riesgo de colapsar" y destacó que el conflicto "tiene como objetivo cambiar la orientación de Siria" en el plano internacional.
A finales de febrero, Nasralá recalcó que su formación continuará combatiendo del lado de las fuerzas gubernamentales en el conflicto sirio e indicó que su participación en el conflicto no tiene relación con los últimos atentados registrados en territorio libanés.
"No voy a repetir lo que ya he explicado sobre los motivos por los que fuimos a Siria y por los que estamos donde tenemos que estar", dijo durante un discurso televisado con motivo de la conmemoración de los "líderes mártires" de Hezbolá Sayyed Abbas al Musawi, Ragheb Harb e Imad Mugniyeh.
"Líbano es atacado por grupos takfiris y lo habría sido antes o después independientemente de su participación en la guerra en Siria", sostuvo. "Si éstos (los grupos takfiris) ganan en Siria, y si Dios quiere no será así, la situación en Siria será peor que la de Afganistán", apostilló Nasralá.