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España trabaja para ampliar la lista de países firmantes del nuevo Tratado

Imagen de una bomba de racimotelecinco.es
Los países firmantes del nuevo tratado que prohíbe las bombas de racimo, entre ellos España, instaron a los grandes productores y usuarios de estas municiones, como EEUU y Rusia, a que apoyen el acuerdo alcanzado. El Gobierno irlandés ha presentado el texto oficial del tratado internacional que prohíbe las bombas de racimo, acordado el pasado miércoles en Dublín por más de cien países.
El Gobierno español trabaja en dos líneas para tratar este asunto con alguno de los grandes productores y usuarios de Bombas de racimo (EEUU, Rusia, China, India o Pakistán) que se niegan a adoptar el acuerdo.
Como estrategia a corto plazo, España tratará de aprovechar su presencia próximamente en Ginebra en una "conferencia internacional sobre ciertas armas convencionales".
A largo plazo , añadió el diplomático, el Ejecutivo español pondrá en práctica "una política de universalización", toda vez que entre en vigor el nuevo tratado internacional.
El nuevo tratado "prohíbe, bajo cualquier circunstancia, el uso, desarrollo, fabricación, adquisición y almacenamiento" de las bombas de racimo, al tiempo que refuerza la asistencia a las víctimas, la mayoría civiles.
Después de intensas discusiones para redefinir qué tipos de bombas de racimo "causan daños inaceptables a civiles", el borrador introduce una excepción para las bombas de fabricación alemana 'Smart 155'.
Esta munición "elimina los riesgos y efectos producidos por submuniciones que no han explotado en áreas indiscriminadas", ya que están equipadas "con mecanismos de auto-seguridad" que contienen "una combinación de mecanismos de autodestrucción y autodesactivación" que elimina el "efecto mina".
Las bombas de racimo son muy polémicas porque diseminan bombas muy pequeñas en una amplia zona, muchas de las cuales no explosionan al hacer impacto y pueden ser activadas más tarde si las pisa o toca algún civil. Según Greenpeace, entre un cinco y un 30% de las submuniciones no explotan y permanecen activas durante años.