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Francia pide información a Turquía sobre el principal sospechoso del asesinato de tres activistas kurdas

Los fiscales parisinos encargados de la investigación en torno al asesinato en enero de 2013 de tres activistas políticas kurdas en París, entre ellas una de las cofundadoras del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), han pedido al Gobierno turco que facilite los nombres de los dueños de 57 números de teléfono a los que llamó el principal sospechoso, Omer Guney, durante su estancia en la capital francesa.
En base a las informaciones publicadas por el diario turco 'Vatan', los fiscales Jeanne Duye y Christophe Teissier, han enviado por carta una petición especial para solicitar la entrega de esta información, que consideran de gran relevancia en las investigaciones.
El hecho de que entre las fallecidas estuvieran Sakine Cansiz, una de las fundadoras del PKK, y Fidan Dogan, representante del Congreso Nacional del Kurdistán (KNK, con sede en Bruselas), hizo temer por el futuro del proceso. La tercera asesinada fue la joven activista Leyla Soylemez.
El principal sospechoso de los asesinatos era el conductor personal de Cansiz, quien fue detenido pocos días después por la Policía francesa, que además se incautó sus ordenadores y teléfonos móviles. En la actualidad se encuentra encarcelado hasta la celebración del juicio.
Las conversaciones de paz entre el PKK y el Gobierno turco comenzaron en octubre con el objetivo de dar fin al conflicto que ha provocado más de 40.000 muertos en tres décadas, y que ha detenido el crecimiento de la región del sudeste de Turquía, de mayoría kurda.
El proceso de paz se ha convertido en una urgencia adicional para Turquía después de que las milicias kurdas comenzaran a luchar en la guerra civil del país vecino, en busca de una mayor autonomía en diferentes partes del norte de Siria, junto a la frontera.
Ankara teme que la violencia en sus intentos de conseguir una mayor autonomía puedan envalentonar al PKK en suelo turco, y acaben poniendo en peligro el proceso de paz.
Los líderes kurdos han hecho un llamamiento al Gobierno turco para llevar a cabo las reformas previstas en las conversaciones de paz con el líder del PKK, Abdulá Ocalan. Sin embargo, Ankara ha asegurado que para cumplir su parte del trato, los kurdos tienen que acelerar la retirada de su tropas del norte de Irak.
Estas reformas incluyen pasos para impulsar los derechos de la minoría kurda, incluyendo la abolición de la ley antiterrorista bajo la cual miles de kurdos han sido encarcelados por su relación con el PKK. A través de las reformas también podría garantizarse el derecho a recibir una educación en lenguaje kurdo, así como disminuir el número de votos que necesitan los partidos para entrar en el Parlamento.