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El Gobierno cifra en 37 civiles y 59 "terroristas" el balance de muertos del ataque del lunes en Xinjiang

Las autoridades chinas han cifrado este domingo en 37 civiles y 59 "terroristas" el número de muertos en el ataque con cuchillos registrado el lunes en el condado de Shache, en la prefectura de Kashgar, ubicada en la región de Xinjiang.
En base a las informaciones facilitadas por el Gobierno regional, la Policía mató a 59 terroristas y arrestó a 215 durante los incidentes, tal y como ha recogido la agencia china de noticias Xinhua.
Las autoridades han detallado que entre los civiles muertos hay 35 miembros de la etnia han --mayoritaria en China-- y dos de la comunidad musulmana uigur. Además, 31 vehículos fueron destrozados y otros seis incendiados. La Policía ha asegurado que se ha incautado cuchillos, hachas y panfletos que pedían "una guerra santa".
Los medios del país informaron sobre el ataque durante la jornada del martes, si bien únicamente apuntaron que "decenas" de personas habían fallecido, sin dar más información durante el resto de la semana.
En base a las informaciones facilitadas por las autoridades, un grupo de hombres armados con cuchillos y hachas atacó una comisaría y varios edificios públicos de Elixku en la mañana del lunes, tras lo cual varios se acercaron a Huangdi, atacando a civiles a su paso.
Los responsables del ataque colocaron barricadas en la carretera que conecta Bachu y Shache y detuvieron varios vehículos, matando a sus pasajeros y forzando a varios civiles a unirse al ataque, según la Policía.
El Gobierno ha apuntado que las investigaciones muestran que el ataque "fue organizado por terroristas presentes en el interior de China, así como en el exterior del país", al tiempo que ha identificado como cerebro del mismo a Nuramat Sawut, que, según las informaciones, tiene vínculos con el grupo terrorista Movimiento Islámico de Turkestán Este (MITE).
Sin embargo, activistas han rechazado estas informaciones y han asegurado que los uigures protagonizaron una manifestación contra las restricciones impuestas por el Gobierno central a la celebración del final del mes sagrado del Ramadán.
El suceso tuvo lugar en medio de una campaña a gran escala por parte de las autoridades para hacer frente a los últimos atentados terroristas registrados en el país. El foco de la misma está centrado en Xinjiang, provincia en la que reside la minoría musulmana uigur, que reivindica la creación de un Estado islámico.
Alrededor de 200 personas han muerto en la provincia durante el último año en el marco de los ataques ejecutados por los grupos separatistas y por la respuesta de las fuerzas de seguridad. Asimismo, otras 380 personas han sido arrestadas en el último mes en el marco de la citada campaña antiterrorista.
Los uigures, por su parte, denuncian que el Gobierno de Pekín ha intentado sofocar sus aspiraciones colonizando la región autónoma con los han, la etnia mayoritaria a nivel nacional, lo que en 2009 desembocó en duros enfrentamientos que dejaron unos 200 muertos.