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HRW denuncia que Estado Islámico ha ejecutado a cerca de 50 personas en Sirte

El grupo terrorista ha decapitado o fusilado a personas a las que acusa de brujería, espionaje o "insultar a Dios"
El grupo terrorista Estado Islámico ha ejecutado de forma ilegal a al menos 49 personas en su bastión en la ciudad libia de Sirte desde febrero de 2015, según ha desvelado un informe publicado este miércoles por Human Rights Watch (HRW), precisando que fueron ejecutados por decapitación y fusilamiento y entre ellos había tanto prisioneros como opositores políticos y personas acusadas de espionaje, brujería o "insultar a Dios".
El informe, '"Sentimos que estamos malditos": La vida bajo Estado Islámico en Sirte, Libia', también pone de relieve que el grupo terrorista está imponiendo una situación de penuria a los habitantes desviando alimentos, medicinas, combustible y dinero, además de apoderarse de las casas de aquellos que han huido para sus combatientes y funcionarios.
"Como si decapitar y matar a tiros enemigos percibidos no fuera suficiente, Estado Islámico está causando un sufrimiento terrible en Sirte, incluso para musulmanes que siguen sus normas", ha resaltado la investigadora sobre terrorismo de HRW, Letta Tayler. "Mientras la atención mundial está centrada en las atrocidades en Siria e Irak, EStado Islámico también está saliendo impune de asesinato en Libia", ha lamentado.
Las 49 ejecuciones que HRW ha documentado en Sirte y sus alrededores se produjeron tras procesos en los que se negaron los estándares más básicos, según la organización. Además, Estado Islámico ha secuestrado y desplazado a decenas de milicianos libios, muchos de los cuales se cree que están muertos, han indicado consejeros exiliados de Sirte y combatientes de grupos que luchan contra los islamistas.
HRW ha advertido de que el asesinato de civiles o combatientes prisos heridos por miembros de una de las partes en el conflicto constituye un crimen de guerra, como también lo es la ejecución de personas sin un juicio justo por un tribunal. "La naturaleza y escala de las ejecuciones ilegales de Estado Islámico y otros actos en Libia también podrían equivaler a crímenes contra la Humanidad", ha prevenido la organización.
ESCENAS DE HORROR
Los residentes de Sirte con los que ha hablado HRW han descrito escenas de horror como decapitaciones públicas, personas con monos naranjas colgadas a modo de crucifixión y combatientes enmascarados llevándose por la fuerza a hombres de sus camas durante la noche.
Además, una policía de la moral patrulla las calles amenazando, multando o dando latigazos a hombres por fumar, escuchar música o no garantizar que sus mujeres y hermanas van cubiertas con abayas amplias y arrastrando a hombres y niños a las mezquitas para que recen y asistan a clases de religión.
"La vida en Sirte es insoportable. Todo el mundo vive aterrorizado. Están matando a personas inocentes. No hay tiendas, el hospital no tiene médicos o enfermeras, no hay medicinas (...) hay espías en cada calle. Muchas personas se han ido pero estamos atrapados. No tenemos suficiente dinero para regresar", ha relatado a HRW una mujer de Sirte que ha tenido que ir a Misrata a recibir atención médica.
Los residentes también han indicado que los milicianos han destruido y saqueado casas de personas a las que consideran enemigos y han cerrado tiendas especializadas en lencería o ropas de estilo occidental.
Sirte se ha convertido en el principal bastión de Estado Islámico fuera de Siria e Irak. El grupo terrorista lanzó la ofensiva contra la ciudad natal de Muamar Gadafi en febrero de 2015 y para agosto ya controlaba toda la ciudad, incluido su puerto, su base aérea y su principal central eléctrica.
Estado Islámico ha establecido al menos tres prisiones en Sirte, incluida una en una antigua guardería, y solo permite las comunicaciones con el exterior a través de sus locutorios. Además, ha cerrado todos los bancos salvo uno, abierto solo para sus miembros, según antiguos residentes.
Desde finales de 2015, las clases están suspendidas en la Universidad de Sirte, cuando estudiantes y profesores dejaron de acudir después de que Estado Islámico prohibiera la enseñanza de historia y derecho y ordenara turnos distintos para hombres y mujeres. Además, los milicianos patrullan también las escuelas primarias y secundarias.
"En lugar de emitir amenazas vacías, los actores internacionales deberían mantener sus promesas para identifica y castigar a los responsables de graves crímenes en Libia", ha sostenido Tayler. "No actuar solo llevará a que más civiles caigan víctimas de los terribles crímenes por parte de grupos como Estado Islámico", ha remachado.