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HRW denuncia torturas y ejecuciones masivas en una prisión de Damasco controlada por el régimen sirio

La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) ha publicado este jueves un informe basado en los testimonios de cuatro reclusos sirios que denuncian las torturas y ejecuciones masivas registradas en la cárcel de Sednaya, en Damasco.
Las declaraciones de los cuatro expresos corroboran las fotografías de un desertor del Ejército sirio conocido por el alias de 'César', que tomó más de 55.000 imágenes tanto en la prisión como en los hospitales militares y que muestran unos 11.000 cuerpos desnutridos con signos de violencia, como golpes o estrangulación y otras formas de torturas, según HRW.
El investigador de emergencias de HRW, Ole Solvang, ha confirmado que "los informes de los cuatro detenidos liberados" aportan "más credibilidad a las pruebas concluyentes sobre las muertes masivas en las cárceles sirias". Solvang ha asegurado que "cuando las autoridades sirias sean llamadas a declarar, las muertes de los presos serán los primeros delitos por los que tengan que responder".
Los cuatro detenidos, que pasaron entre 21 y 30 meses entre rejas, vivieron las "horribles condiciones" de la prisión de Sednaya. Aglomeraciones, escasez de comida, ventilación inadecuada y ausencia de calefacción o las malas condiciones sanitarias y médicas son las principales denuncias en las que coinciden los antiguos reclusos.
El contagio de las enfermedades y la diarrea son los principales problemas sanitarios de las cárceles. Además, la falta de alimentos provoca desnutrición y pérdida de peso. Uno de los entrevistados cuenta que al salir de prisión pesaba "50 kilos". Un testimonio que, según HRW, concuerdan con las fotos de 'César' en las que se aprecian "las costillas y las caderas" de los cuerpos.
CUERPOS APILADOS EN LOS HOSPITALES
Las condiciones de los hospitales militares no distan mucho de las de las cárceles, según el informe de HRW, que expone el caso del hospital de Tishreen, también conocido como hospital 607, situado en el norte de Damasco.
Los detenidos, que tuvieron que ser atendidos varias veces en el hospital, fueron llevados hasta el centro en camiones donde yacían los cuerpos de los fallecidos. Uno de ellos cuenta que, incluso en el hospital, tuvo que poner "unos 20 cuerpos en bolsas".
HRW denuncia que las autoridades identificaban tanto a los prisioneros enfermos como a los muertos con números, muchas veces escritos en la frente o en los cuerpos de los fallecidos como muestran las imágenes del militar desertor.
RESPUESTA INTERNACIONAL
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estudió el pasado 22 mayo si trasladar los informes sobre la situación de Siria al Tribunal Penal Internacional, que tiene jurisdicción para investigar las supuestas violaciones cometidas ambas partes del conflicto.
Unas 100 ONG pidieron al Consejo que aprobara una resolución y más de 60 países respaldaron su propuesta. Sin embargo, la petición no se aprobó porque China y Rusia utilizaron su poder de veto. "¿Qué más pruebas necesita el Consejo de Seguridad para tomar medidas internacionales e impedir más crímenes?", ha lamentado Solvang.
HRW ha recordado que la Resolución 2139 obliga a Siria al cumplimiento del fin de las torturas en las cárceles y a la liberación de las personas detenidas arbitrariamente. Además, ha instado al Gobierno de Bashar Al Asad a permitir la visita de los informadores internacionales independientes y la Comisión de Investigación a sus instalaciones de detención.