Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Human Rights Watch denuncia más de un centenar de muertos y heridos durante las elecciones de Bangladesh

La ONG pro derechos humanos, Human Rights Watch (HRW) ha denunciado en un informe más de un centenar de muertos y heridos en los enfrentamientos entre las autoridades y la oposición durante los comicios del pasado mes de enero en Bangladesh, y ha reclamado tanto una investigación completa e imparcial como el desmantelamiento de una unidad de seguridad a la que se atribuyen la mayor parte de los actos violentos.
El director de HRW en Asia, Brad Adams, ha declarado que los comicios han sido los más violentos desde la independencia de Bangladesh y ha recalcado que si no se toman las medidas oportunas, la situación en el país podría empeorar.
El informe detalla las violentas protestas llevadas a cabo por miembros de la oposición que han intentado boicotear las elecciones y la "brutal" respuesta de las autoridades. Según HRW, activistas de la oposición han lanzado bombas de petróleo a camiones, autobuses y carricoches; a lo que el gobierno ha respondido llevando a cabo ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y daños ilegales a la propiedad privada.
Human Rights Watch reclama al Gobierno que termine con el "reino de la impunidad" que han abrazado las fuerzas de seguridad. Durante las elecciones, los cuerpos de seguridad han detenido a 19 miembros de la oposición y activistas, acusándoles de ser sospechosos de llevar a cabo los ataques violentos.
Nueve personas han muerto en fuego cruzado durante tiroteos entre las fuerzas de seguridad y criminales armados, aunque según el informe, podría haber razones para cuestionar estas atribuciones, ya que el Gobierno de Bangladesh suele utilizar el término 'fuego cruzado' como justificación para los asesinatos de personas detenidas o sospechosas. Varios testigos, indica el informe, han dicho que los muertos fueron detenidos horas o días antes, contradiciendo la versión oficial.
Las autoridades locales han asegurado que han matado a un joven de 15 años, Abu Hanif, conocido como 'Chhoton', cuando éste les atacó en el distrito de Satkhira; pero los testigos oculares han afirmado que el joven fue detenido el día anterior por haber participado en protestas violentas y haber quemado motocicletas.
Los cuerpos de seguridad de Bangladesh tienen un largo historial de violaciones de los derechos humanos y las han cometido sistemáticamente desde 2004, especialmente el Batallón de Acción Rápida (RAB, por sus siglas en inglés). Según HRW, se debería de cambiar este batallón por un cuerpo de seguridad civil que se dedique a la lucha contra el crimen y el terrorismo.
"El Gobierno de Bangladesh tiene que dejar de proteger a sus cuerpos de seguridad y pronunciarse a favor de la no impunidad de los delitos cometidos" ha declarado Brad Adams. "La violencia sucedida en las elecciones de enero era completamente predecible y no se ha hecho nada para hacer justicia con las víctimas", ha añadido.
El informe también recoge los testimonios de las víctimas de ataques violentos de opositores y activistas como el que ha afectado a Rubel Mia, un conductor de un carricoche que ha sufrido quemaduras de cintura para abajo tras haber entrado accidentalmente en un bloque de edificios de la oposición.
Varios ataques se han producido en cientos de casas y comercios propiedad de miembros de las comunidades hindú y cristiana. Las víctimas atribuyen los ataques al partido Nacional de Bangladesh y a los activistas de Jamaat E Islami, el principal partido islamista de Bangladesh.
Human Rights Watch ha recomendado al Gobierno que establezca un comité externo que lleve a cabo una investigación imparcial e independiente de las violaciones de los cuerpos de seguridad incluyendo el RAB y la Guardia Fronteriza de Bangladesh. El informe recomienda que se investigue a los oficiales o personalidades que conocían los abusos y no hicieron nada por evitarlos.
"Con las elecciones finalizadas, las autoridades de Bangladesh esperan que las violaciones se olviden y que todo continúe como hasta ahora. Desgraciadamente, este es el tipo de comportamiento que ha alimentado la violencia en el pasado y el que, si la situación no cambia, continuará haciéndolo en el futuro", ha concluido Adams.