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Intento frustrado de huida de Cuba

A golpe de remo y en una precaria embarcación de madera y corcho. Así querían llegar siete cubanos hasta Estados Unidos. Pero el viento no les dejó ni salir de la isla. Dos horas han estado negociando su entrega y al final los guardacostas consiguieron echarles el ancla. Tan cerca estaban del Malecón que poco tuvieron que nadar para llegar a la orilla. Aunque salir a tierra firme les costó más. El mar no les daba tanto miedo como su destino.
Después de casi dos horas de intentos de negociación con los balseros, los oficiales cubanos decidieron lanzar el ancla de una patrullera sobre la embarcación, que estaba frente a la oficina de intereses de Estados Unidos en Cuba, para dispersarlos y terminar el incidente. Los siete hombres saltaron al mar y fueron socorridos por los guardias, que los escoltaron hasta tres autos cuyo destino "posiblemente" sea alguna dependencia de migración, dijo uno de los oficiales.
"Nosotros queríamos irnos para Estados Unidos porque no aguantamos más", dijo a periodistas el balsero Margois Díaz, de 33 años, que reside en el municipio habanero de Marianao. Según Díaz, los siete hombres son amigos desde la infancia y sólo uno de ellos tiene "causas pendientes" con la justicia cubana.
"Se nos rompió el timón y tuvimos que virar", apuntó Díaz, que no quiso revelar el punto de La Habana desde el cual intentaron salir ilegalmente del país. El grupo se lanzó al mar en un bote con remos, pero el viento hizo que la embarcación recalara en el Malecón de la capital.
Decenas de agentes acudieron al lugar para ocuparse del incidente y, en principio, les dieron la posibilidad de remar mar afuera, aunque escoltados por los guardafronteras: "Que remen para allá, aquí nadie se va a meter con ellos", dijo un oficial vestido de paisano, apuntando al norte, en dirección a los Estados Unidos.
Pero después la estrategia cambió y se intentó persuadir a los balseros de regresar a tierra firme, con el consejo de que iban "a perder el tiempo" si empezaban a alejarse de la costa, pues "por ahí" no iban a "salir". Tras conversaciones infructuosas entre oficiales situados sobre los arrecifes y los balseros, la patrullera se acercó al bote y un guardia lanzó el ancla repetidas veces sobre la embarcación, para obligarlos a abandonarla.
El grupo pretendía acogerse a la Ley de Ajuste Cubano de los Estados Unidos, que permite a los cubanos obtener el permiso de residencia tras pisar territorio estadounidense.
JNP