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Kenia da garantías de que la repatriación de refugiados de Dadaab será "humana y digna"

El Gobierno de Kenia ha dado este lunes garantías al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) sobre el respeto a sus obligaciones internacionales durante la repatriación a Somalia de los refugiados del campamento de Dadaab.
El alto comisionado, Filippo Grandi, se ha reunido durante la jornada con el presidente del país, Uhuru Kenyatta, en el marco de su visita al país, con el objetivo de discutir soluciones para los refugiados somalíes que se encuentran en Kenia.
"Me alegra mucho escuchar al presidente decir de forma clara que cualquier solución, y la repatriación es obviamente la mejor de ellas, será llevada a cabo de forma humana, digna, segura, y en línea con el Derecho Internacional", ha valorado.
Asimismo, ha apuntado que el apoyo a Kenia de los donantes internacionales ha sido "generoso, pero insuficiente para cubrir todas las necesidades", al tiempo que ha abogado por un "paquete de repatriación" que dé a los refugiados repatriados una forma de pagar los servicios básicos.
El Gobierno de Kenia anunció a finales de mayo que el campamento, en el que residen más de 350.000 somalíes, será cerrado antes de noviembre de este año, recalcando que el proceso se realizará de forma "segura y humana".
El ministro del Interior keniano, Joseph Nkaissery, recalcó que la decisión de cerrar el campamento no tiene vuelta atrás, argumentando que Dadaab se ha convertido en un centro de operaciones de la milicia islamista somalí Al Shabaab.
El Gobierno keniano ha asegurado que varios de los últimos atentados en el país, como los del centro comercial Westgate y la Universidad de Garissa, fueron planificados en el campamento de refugiados.
El propio Nkaissery recalcó previamente que "los campamentos de refugiados no son asentamientos permanentes ni centros migratorios", al tiempo que sostuvo que habían supuesto un gran coste para los contribuyentes.
"Los campamentos están saturados. Fueron construidos para mucha menos gente, y la comunidad internacional no ha hecho nada para hacer frente a la situación. El impacto ambiental ha sido desastroso para las comunidades de acogida", remachó.
EL ACUERDO DE 2013
Somalia, Kenia y ACNUR firmaron un pacto en 2013 para la repatriación voluntaria de refugiados somalíes, algunos de los cuales habían vivido en Dadaab durante décadas. Desde Nairobi alegan que el proceso de implementación de dicha medida ha sido demasiado lento.
ACNUR anunció en enero su intención de repatriar a unas 50.000 personas en 2016, pero debido a las dificultades que está teniendo el Gobierno de Somalia, que aún se encuentra en conflicto con el grupo insurgente Al Shabaab, ha reconocido que puede que no llegue a cumplir objetivo para este año.
El campo de refugiados de Dadaab, que se extiende a lo largo del noreste de Kenia, ha disminuido mucho su número de refugiados, que llegó a alcanzar el medio millón de personas, ya que muchos están volviendo a sus hogares mientras Somalia parece recuperarse lentamente del conflicto.