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MSF critica el "persistente doble rasero" de los países occidentales en cuanto a la crisis migratoria

La organización internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este viernes el "persistente doble rasero" al que apelan los países occidentales en cuanto a la crisis migratoria, críticas que llegan a raíz del cierre de dos macrocampos de refugiados en Kenia por razones de seguridad nacional.
En un comunicado difundido por la organización, el responsable de la gestión de actividades de MSF en Dadaab --donde se encuentra uno de los centros cuyo cierre anunció el Gobierno keniano--, Kenneth Lavelle, ha mostrado su apoyo a las declaraciones del secretario principal del Ministerio keniano del Interior, Karanja Kibicho, quien se ha mostrado públicamente preocupado por la débil respuesta que la comunidad internacional está teniendo ante la crisis de refugiados que vive, principalmente, el continente europeo.
"Estamos de acuerdo en que el 'persistente doble rasero' al que apelan muchos países occidentales es inaceptable", ha indicado Lavelle. "Al mismo tiempo que dan la espalda a los refugiados que huyen de la guerra, la opresión y la desesperación, siguen esperando que países como Kenia suministren protección a cientos de miles de refugiados de Somalia, Sudán del Sur y otros países", ha lamentado.
En este contexto, Lavelle ha insistido en que esta "inconsistencia" es más evidente aún si se tiene en cuenta el acuerdo que la Unión Europea firmó con Turquía el pasado 18 de marzo, por el que "Europa externaliza el cuidado de refugiados a un país que puede denegarles su derecho a solicitar asilo".
No obstante, apelando a la histórica tradición del Gobierno keniano de ofrecer refugio a quien huye del conflicto, MSF ha asegurado que en lugar de respaldar las políticas "rotas e inhumanas" de la Unión Europea, es el momento de continuar con esa tradición.
"El Gobierno y el pueblo de Kenia han dado refugio a miles de personas en los campamentos de Dadaab durante un cuarto de siglo, un hecho del que debería estar orgulloso", ha asegurado la organización. Es cierto, no obstante, que existen riesgos de seguridad, tal y como asegura el Gobierno keniano, razones por las que decidió cerrar los centros.
"Los equipos médicos de MSF han visto, de primera mano, las consecuencias de actos de terrorismo en Kenia. El Gobierno tiene, ciertamente, responsabilidad de ofrecer protección y seguridad a su población. Sin embargo, en virtud de los convenios firmados por Kenia, esta responsabilidad también se extiende a los que han huido de la guerra y el conflicto, y a los que lo siguen haciendo", ha lamentado.
Así, desde la organización tildan de "inaceptable" castigar a los 325.000 refugiados que se albergan en Daadab "por las acciones percibidas por unos pocos". Si bien reconocen que a lo largo de los años los campamentos de refugiados en Kenia han estado desbordados y con menos financiación de la necesaria, han pedido a las autoridades políticas buscar una solución ante estas carencias.
Entre sus propuestas se encuentra la de reubicar a los refugiados en otros países, reducir el tamaño de los campamentos, que son demasiado grandes, y repartirlos en ubicaciones más seguras y con mejores servicios, medidas que "no se han explorado".
Ante esta situación, MSF ha instado a Kenia a retomar el papel de liderazgo que ha tenido durante 25 años a la hora de acoger refugiados y ha pedido que reconsidere su decisión de cerrar los campamentos, de manera que Nairobi ponga el listón para el resto del mundo sobre cómo tratar a los refugiados.