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Manifestación en Chisinau para pedir elecciones anticipadas con observadores internacionales

Miles de manifestantes se han concentrado este domingo en la plaza de la Asamblea Nacional de Chisinau para exigir la dimisión del primer ministro Pavel Filip y su gobierno apenas cuatro días después de su toma de posesión. Durante la protesta se ha exigido la convocatoria de elecciones con observadores internacionales.
La marcha ha estado secundada por la Plataforma Dignidad y Verdad, por el Partido de los Socialistas (PSRM) y por el Partido Nuestro. "Ha pasado un año desde que iniciamos las protestas en la calle. El Gobierno controla el país entero e intenta instaurar una dictadura, pero no lo conseguirá porque la gente se ha levantado", ha afirmado un portavoz de los convocantes, Andrei Nastase, en declaraciones a la agencia de noticias moldava Moldpres.
El líder socialista, Igor Dodon, ha destacado que todos los ciudadanos se han unido en esta manifestación, la primera vez desde la declaración de independencia. "Nuestro problema es que dividimos en nacionalidades. Somos ciudadanos de Moldavia que quieren vivir en casa, que nuestros hijos crezcan en casa y ahora que nos hemos unido, podemos salvar el país", ha asegurado.
Para el líder de Partido Nuestro, Renato Usatii, "el país está en gran peligro". "He venido aquí para salvar Moldavia. Nuestra obligación es devolver el país al pueblo. Somos muchos y tenemos que demostrarles que el poder está en nuestras manos", ha añadido.
Durante la concentración, los participantes han votado a favor de la creación de un Consejo de Salvación Nacional, han exigido la dimisión del gobierno y de otras altos cargos públicos y por ello han marchado después a la sede del Tribunal Constitucional, del Centro Nacional Anticorrupción, la Fiscalía General y han expresado su descontento con las decisiones de estos organismos.
También para hoy había una manifestación convocada para apoyar al Gobierno de Filip, pero se ha desconvocado "para evitar el peligro de infiltración de provocadores y la posible violencia", explica en un comunicado la Asociación Pública GARLEM.