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Muere un soldado estadounidense de la ISAF en un ataque contra una base militar de EEUU en Kandahar

Al menos un soldado estadounidense de la Fuerza internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) y nueve milicianos han fallecido este lunes durante un complejo ataque ejecutado contra una base militar estadounidense en la provincia de Kandahar (sur), según ha informado la agencia afgana de noticias Pajhwok.
El ataque, que ha tenido lugar en la localidad de Zherai, se ha iniciado después de que un terrorista suicida empotrara un vehículo cargado de explosivos contra uno de los muros de la base, tal y como ha revelado el alcalde, Jamal Agha.
Agha ha detallado que, posteriormente, ocho atacantes han intentado irrumpir en el lugar, desatando un tiroteo con las tropas internacionales que se ha saldado con la muerte de todos los milicianos.
Por su parte, el comandante del Cuerpo Militar Atal 205, el general Abdul Hamid Hamid, ha sostenido que los ocho atacantes que han intentado asaltar la base vestían uniformes de la ISAF.
La autoría del ataque ha sido reclamada por los talibán, que han descrito la operación como "un asalto de martirio coordinado". El incidente ha tenido lugar tres días después de que 21 personas, la mayoría de ellas extranjeras, murieran en un ataque contra un restaurante de la capital, Kabul.
El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) de Afganistán acusó el domingo a "los servicios de Inteligencia extranjeros" de dicho atentado. El organismo, encabezado por el presidente afgano, Hamid Karzai, detalló a través de un comunicado que "este tipo de ataques sofisticados y complejos no son el trabajo de los talibán".
Así, manifestó que "sin ninguna duda, los servicios de Inteligencia extranjeros del otro lado de la frontera están detrás de este tipo de atentados sangrientos", en aparente referencia a la Dirección de Inteligencia Inter-Services (ISI) de Pakistán, que ha respaldado en el pasado a la insurgencia talibán.
El ataque, perpetrado en un restaurante libanés de Kabul frecuentado por extranjeros, dejó entre sus fallecidos a cuatro trabajadores de Naciones Unidas, dos ciudadanos estadounidenses, dos británicos, dos canadienses, un danés, y al representante del Fondo Monetario Internacional (FMI), Wabel Abdalá, junto a varios civiles afganos.