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Un 'casco azul' de la ONU muerto en un ataque 'anti-balaka' en Bangassou (RCA)

Un 'casco azul' marroquí de la Misión de la ONU en República Centroafricana (MINUSCA) ha muerto este domingo en una emboscada obra de milicianos 'anti-balaka' en Bangassou, una localidad del sureste del país escenarios de nuevos actos de violencia desde el viernes pasado.
Según ha informado la MINUSCA en un comunicado, uno de sus convoyes fue objeto de una emboscada de 'anti-balakas', grupos armados predominantemente cristianos, el domingo por la tarde en Bangassou.
Como consecuencia de ello un 'casco azul' marroquí murió y otros tres resultaron heridos, ha precisado la misión de la ONU, ofreciendo sus condolencias tanto a la familia del fallecido como al Gobierno marroquí y sus ciudadanos.
El ataque se produjo cuando el contingente marroquí de la MINUSCa estaba escoltando camiones cisterna que se reabastecían de agua en el río para atender las necesidades humanitarias en la ciudad, que ya fue escenario de una grave ola de violencia el pasado mes de mayo.
La MINUSCA ha condenado este nuevo ataque de los 'anti-balaka' contra las fuerzas de paz y ha recordado que este tipo de hechos "puede ser considerado un crimen de guerra y objeto de procedimientos judiciales".
En su comunicado, la Misión de la ONU ha dejado claro que esta nueva agresión no quedará impune y no alterará su "determinación y su firme compromiso" para contribuir a la paz y la estabilidad duraderas en RCA, país sumido en un conflicto desde 2013.
La violencia regresó a Bangassou el viernes, según ha denunciado la coordinadora humanitaria de la ONU en el país, Najat Rochdi, durante el fin de semana. En un comunicado, ha indicado que la catedral fue objeto de un ataque y de robos y que personal humanitario y refugiados fueron recluidos por los atacantes que, según la MINUSCA, fueron 'anti-balaka'.
Según la MINUSCA, en el ataque contra la catedral, donde residen numerosos desplazados por la violencia, dos niños resultaron gravemente heridos y están recibiendo atención en las instalaciones de la misión de la ONU.
"Los incidentes violentos contra un refugio de desplazados y en sus alrededores así como el secuestro de civiles y trabajadores humanitarios no son aceptables y debe ser condenados por todos", ha sostenido Rochdi, subrayando que Bangassou todavía se está recuperando de los estragos provocados por la ola de violencia de mayo.
Asimismo, la coordinadora humanitaria ha condenado el creciente número de amenazas que reciben los cooperantes que trabajan en Bangassou, que aumentaron en la última semana, y ha recordado que "cualquier ataque contra personal humanitario y sus instalaciones constituye una grave vilación del Derecho Internacional".
Así las cosas, ha llamado a todas las partes enfrentadas en el conflicto a cumplir "sus obligaciones con respecto a la protección de civiles". "Esto implica que deben garantizar laa seguridad, proteger la integridad física y la libertad de movimientos de los civiles así como permitir y facilitar acceso sin restricciones a la asistencia humanitaria".
El conflicto en RCA enfrenta desde 2013 a los antiguos rebeldes de Séléka, principalmente musulmanes, con las milicias 'anti-balaka' cristianas surgidas para proteger a la población. Como consencuencia del recrudedimiento de la violencia, que según la ONU ha vuelto a niveles de 2014, son ya más de 500.000 los centroafricanos desplazados. Además, más de la mitad de la población necesita ayuda humanitaria.